Por qué ganó el meme Trump

Este no se trata de un análisis político ni ideológico; si la victoria hubiese sido de Hillary Clinton, el fenómeno detrás de la decisión de la masa de votantes hubiese sido el mismo: una idea ganando por sobre otra idea. Así funcionó la humanidad desde sus inicios, con ideas evolucionando y prevaleciendo por sobre otras ideas.

La clave está entonces en entender –y en aceptar– que no siempre las ideas que benefician a la mayoría son las que ganan. Las ideas son tan egoístas como nuestros genes, entendiendo por “egoísta” el hecho de que su único fin es reproducirse, independientemente de lo que suceda con sus vehículos replicadores: los seres humanos.

Históricamente la humanidad fue adoptando y creando distintas ideas en forma de mitos, creencias e historias con dioses, guerras, reinados, democracias, comunismo, fascismo. La diferencia que tenemos hoy con respecto a diez, cien o 1,000 años atrás es el medio a través del cual se mueven esas ideas: internet.

La fabricación de ideas que hace un siglo significaban el arma más poderosa de los grandes grupos de poder concentrado (dueños de diarios, radios y canales de televisión) hoy es moneda corriente. Y la velocidad de su alcance masivo también.

Por eso, para analizar la mecánica de la difusión moderna de ideas, es necesario comprender cómo se construyen, cómo se distribuyen y cómo se reproducen las ideas en este nuevo medio.

Sobre la posibilidad de fabricar ideas –o verdades– y alcanzar a muchas personas mucho más rápido y barato que nunca en la historia, unos jóvenes de Macedonia construyeron un negocio rentable capturando atención con noticias falsas relacionadas a Donald Trump distribuidas principalmente a través de Facebook [via BuzzFeed].

En otro nivel, los grandes medios de comunicación comparten con los adolescentes de Macedonia un modelo de negocio que funciona bajo la misma lógica: ofrecer un valor editorial o noticioso (verdadero o falso) para capturar la atención de su audiencia y entregarla a sus anunciantes a cambio de dinero; y si bien la diferencia entre un medio tradicional y los jóvenes macedonios debería estar en la credibilidad, la integridad editorial y el chequeo de datos muchas veces no son los principales valores que predominan en el mundo de los medios masivos de comunicación.

Al mismo tiempo, Facebook es hoy en día el responsable de la mayor cantidad de minutos de atención capturada entre las audiencias globales de internet.

El objetivo de los algoritmos que determinan qué información es mostrada en el timeline de cada uno de los usuarios de Facebook, es retener la mayor cantidad posible de su atención; una de las maneras mas efectivas de hacerlo es mostrar contenidos relacionados a temáticas sobre las cuales se hayan expresado interés a través de likes, shares y comentarios en el pasado.

Zuckerberg se vió obligado a salir a comentar públicamente sobre la idea de que Facebook haya podido influir en el resultado de las elecciones distribuyendo estas noticias falsas en apoyo a Donald Trump.

Este fenómeno provocado por la trampa algorítmica que nos encierra en un mundo de información únicamente afín a nuestros intereses se conoce como «filter bubble», refiriéndose a una burbuja de filtros de información en donde a su vez se produce el efecto de «echo chamber», refiriéndose una cámara de eco en donde el primer output (el “Me gusta” del usuario) vuelve intensificado como input (noticia relacionada al “Me gusta” del usuario), reforzando así la cadena de desinformación (o mejor dicho, sesgo).

Al analizar información, resulta indispensable no tener un sesgo informativo: si la única vía de consumo de información confirma una y otra vez lo que creemos, el análisis de información que hagamos posteriormente estará altamente sesgado y en consecuencia se corre el riesgo de elegir una idea por sobre otra por ser la única opción conocida, independientemente de su valor efectivo analizable en comparación con otras ideas.

De cualquier manera, existe una barrera de entrada que filtra ideas antes de ingresar a cualquier tipo de echo chamber: ese filtro existe en cada individuo.

Son nuestros likes los que forman el sesgo de nuestro feed de Facebook, y es responsabilidad de cada individuo procurar el desarrollo de un espíritu crítico, incluso –y sobre todo– al hacer click sobre un “Me gusta”.

Cada vez que recibimos información que confirma alguna creencia, esa creencia refuerza las conexiones neuronales asociadas y en consecuencia sobre escribir esa creencia requiere mayor atención y consciencia aplicada sobre la reflexión para lograr un análisis más “objetivo” –no afectado por demás por la creencia en cuestión–.

En consecuencia, quien haga un uso más efectivo de las herramientas y canales modernos para la difusión de ideas, será quien pueda imponer las suyas propias en el inconsciente colectivo de las audiencias alcanzables a través de esos canales.

Ayer era la televisión, mañana será otra cosa. Las ideas hoy se amplifican y diseminan más rápido que nunca a través de Facebook.

El tamaño de las masas que consumen información sin someterla a una reflexión consciente seguramente sea lo que determina que la población de cisnes negros sea cada vez mayor.