Sobre la conciencia

Un árbol tiene cientos de ramas, cada rama tiene miles de hojas, cada hoja tiene miles de nervios en sus nervaduras. Un cerebro de reptil tiene decenas de millones de neuronas, un ser humano tiene 86 mil millones de neuronas.

Existen personas que sufren de “vista ciega” o blindsight. Esta condición se refiere a que sufren de algún daño o lesión en la corteza visual del cerebro pero aún así pueden percibir formas y colores y tomar “decisiones” de manera inconsciente, y por eso las comillas sobre “decisiones” (*). Esto quiere decir que todas las experiencias vividas y “vistas” (pero no percibidas conscientemente) fueron grabadas en la parte más primitiva de su cerebro, por lo que a pesar de no poder tener una sensación consciente, su experiencia inconsciente es suficiente para responder a su entorno físico.

* ¿Son “decisiones” las acciones desencadenadas desde el inconsciente? ¿O simplemente son resultados de un patrón preexistente? Y en ese caso, ¿son “decisiones” las acciones conscientes o simplemente son resultados de un patrón de mayor complejidad preexistente? 🤔

¿Que nos queda para la conciencia, entonces? Operativamente, si no tuviésemos lo que llamamos conciencia, funcionaríamos igual que cualquier otro animal con menor cantidad de neuronas. Eso se puede dar por sentado apelando al sentido común. Y si podemos ver aún sin ser conscientes, resta entender qué función cumple –o mejor dicho como resultado de qué función emerge– la conciencia.

Volviendo a la imagen del árbol, el tronco puede ser análogo a la parte primitiva del cerebro, y las nervaduras de las hojas a nuestro córtex prefrontal de donde nace nuestra conciencia.

Lo que entendemos como “conciencia humana” es simplemente conciencia de alta complejidad, o mejor dicho de un nivel preciso de complejidad. Es posible medir el nivel de conciencia. Por eso podemos explorar la posibilidad de que todo el universo sea conciencia en distintos niveles de complejidad. Podríamos incluso aventurarnos a pensar en que una roca tiene conciencia, sólo que en un nivel muy –muy– bajo de complejidad.

La corteza prefrontal y su organización de neuronas tiene una complejidad tal que puede ser consciente de su propia forma. Y ese momento en el que la conciencia es consciente de sí misma, es lo que entendemos por ahora.

El universo está en constante cambio, o al menos así lo percibimos desde nuestra experiencia temporal lineal. Las conexiones neuronales están en constante cambio. La conciencia siendo consciente de su propia forma está en constante cambio. El ahora, entonces, está supeditado a la velocidad de procesamiento (o cambio) de nuestras neuronas. La frecuencia de refresco de nuestras sinapsis corresponde a la velocidad con la que nuestra percepción ve caer los granos del reloj de arena de nuestra existencia.

Es muy difícil comprender qué es la conciencia porque el cerebro, siendo consciente de sí mismo, no entiende cómo lo logra. Esa media vuelta que da para examinarse es un nuevo salto de complejidad que nos deja perplejos. Pero así funciona la evolución, dando saltos y construyendo con bloques de complejidad estable nuevas estructuras de mayor complejidad.

Sam3

De la nada al inicio del espacio-tiempo, a la gravedad, a los quarks, a los protones y neutrones, a los átomos, a las estrellas, a los elementos químicos, a las moléculas, a las células, a la vida, al cerebro, a la conciencia. Bloques de complejidad construyendo nuevos bloques de mayor complejidad. ¿Y sólo por ser la conciencia lo último conocido de esta cadena creemos que debe ser algo “especial”? ¿O será que la conciencia es lo primero que observa en cascada a todo lo demás, intentando comprender su inicio?

El universo es una unidad con distintos niveles de complejidad y concentración de información. De la complejidad emerge la conciencia. El universo es conciencia en distintos niveles de complejidad.

Cuando nuestro cerebro alcanza a interactuar con sus propia forma como entorno, se comprende, y al comprenderse nuevamente un milisegundo después, se produce un feedback loop que incrementa la complejidad de entendimiento de este patrón de conciencia sobre su propia forma.

La conciencia es un fenómeno emergente del patrón de ordenamiento y nivel de complejidad de las neuronas. Así como el estado líquido, sólido o gaseoso puede entenderse como una propiedad emergente del ordenamiento de las mismas moléculas de agua (H2O).

¿Es posible crear una conciencia artificial? Si aceptamos el entendimiento de la conciencia como un patrón de determinada complejidad, en principio la creación de una conciencia artificial es completamente factible. Así como una ola puede cruzar un lago mientras las partículas de agua que la transportan se mantienen circulando en el mismo lugar, la conciencia es un patrón de ordenamiento de información que existe independientemente del sustrato que la soporta. Por eso la conciencia puede nacer de un cerebro biológico o de un chip de silicio.

Este texto no tiene conclusión porque su única intención era transcribir estos pensamientos y esculpirlos a base de signos tipográficos.