Quizas, quizas, quizas — Los Juegos de la duda

Desde que el compositor cubano Osvaldo Farrés, la escribiera en 1947, esta canción, ya cerca de sus 70 años, le dado la vuelta al mundo, en distintas voces, idiomas y versiones. No me cabe duda, que su éxito, está basado en la contundente y sencilla letra, con la que se identifican todos los enamorados que esperan. Uno de los aspectos más perturbadores de las relaciones amorosas, La incertidumbre.
“Siempre que te pregunto
Qué, cuándo, cómo y dónde
Tú siempre me respondes:
Quizás, quizás, quizás.
Tan solo unos años atrás, cualquiera estaría de acuerdo con el poeta Gibran Kahlil Gibran, cuando afirmaba que “El amor y la duda, jamás se llevaron bien”. Incluso, el consejo casi generalizado, que recibe cualquier persona que se encuentra en la angustia de no saber, si el otro le acepta, si le quiere, o si estará dispuesto a dar el siguiente paso en la relación, es algo así como: “Aléjate, si tiene dudas, no te quiere”.
Pero eso evidentemente tiene, al menos dos diferentes matices,
Para el que desea saber, el que pregunta, para el que espera una respuesta, puede constituir un estado de parálisis generalizado, una suerte de limbo, o quiza deberia decir, una encrucijada, con muchas puertas, en donde no se puede descartar ni elegir ninguna. en donde las opciones y posibilidades agonizan sin morir, en una bruma pesada de impaciencia e impotencia. Y ese estado de zozobra mental, proporciona un poderoso alimento para la inseguridad y el miedo. Además de disparar las probabilidades de depresivos estados de ansiedad.
Y está la otra parte, quizá la menos analizada de las dos, sin dejar por ello de ser menos importante, .
“Y así pasan los días
Y yo, desesperando
Y tú, tú contestando:
Quizás, quizás, quizás.
Quien te dice quizas, tiene también razones válidas para hacerlo. Razones a las cuales deberás prestar atención, para fortalecer tu paciencia o para tomar acciones que te lleven a develar lo que tanto deseas que ocurra. Aquí enumeraré solo algunas de ellas.
-Tal vez su indecisión, no se deba a la duda de quererte, sino más bien, a la duda de cómo y cuánto le quieres tu. Esa duda, puede llevar al indeciso a probarte, a descubrir lo que estás dispuesto a hacer en la relación, y el grado y alcance de tu motivación.
-Puede ser que realmente no te quiera, que la ausencia o la calidad de “sus” otras opciones, le lleve a mantener la tuya, hasta tanto, y aunque una situacion asi, es muy dura para el que aguarda, no deja de ser una real posibilidad, que es usada con frecuencia por el dubitativo.
-Posiblemente no te quiere, pero siente un profundo respeto por lo que sientes tu. Eso le lleva a dosificarte el rechazo, a demorarlo, diluirlo o transformarlo en algo más cercano a la amistad que al amor. En el fondo intenta que te duela menos y que en el futuro, no lo veas como un enemigo insalvable.
-O simple, te quiere pero tiene miedo. Le acobarda lo nuevo, le asusta el cambio, el compromiso y la responsabilidad, Le aterran las devastadoras consecuencias de equivocarse, no ya sólo en el plano emocional, también en el legal, financiero y familiar, entre otros.
“Estás perdiendo el tiempo
Pensando, pensando
Por lo que más tu quieras
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?
En cualquier caso para ambas partes, La manera más expedita de acabar con la incertidumbre o la duda, es develar la verdad.
Si te encuentras en una confusa situación de espera, lo peor que puedes hacer, es quedarte inmóvil, atrapado por el miedo de abrir la caja y encontrarte con tus peores temores, El miedo solo aumentará las probabilidades de cometer o repetir viejos errores. Debes hablar, preguntar, indagar las posibles razones. Esfuérzate por lograr lo que esperas y deseas, preparándote para lo peor. Y si es lo peor, dolerá, pero no te morirás de ello.
A la incertidumbre tienes que darle un plazo, un ultimatum y este plazo dependerá de la capacidad de tolerancia que tengas hacia ella. Mientras tanto, comienza a evaluar posibilidades, ya sea para bien o para mal, disipar la incertidumbre también puede ser una excelente oportunidad para cambiar, para mejorar, para replantearte a ti mismo en relación al amor. y sobre todo para no quedarte allí, desesperando.
Domingo Widen Lara
Love Coach — Matchmaker
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