Wacraft: El origen de una muerte anunciada

Warcraft desde su primera entrega allá por 1994, se ha convertido en una de las mas icónicas sagas de Blizzard y a llegado a atraer a miles de fans al ámbito del videojuego. Muchos de esos seguidores esperaban con ansias la adaptación cinematográfica de tan extenso universo y una vez habiendo visto la película podemos decir que cumple (o incluso que es correcta a secas), pero se esperaba mucho más.
Hay que destacar que el crear una película de un universo tan definido es muy complicado, pero quizás una serie de animación al estilo de sus vídeos cinematográficos hubiese sido más fiel y mejor en su conjunto. De uno u otro modo os detallamos a continuación cual han sido para nosotros los fallos de una película que se queda el borde del desastre total.
No nos consideramos grandes seguidores de la saga, nos quedamos en Warcraft III y apenas tenemos nociones de los juegos anteriores, sin nombrar que no hemos jugado a World of Warcraft. Sin embargo, conocemos grosso modo el lore y los cambios/añadidos que van haciendo según van pasando los años. Creemos que algunos de esos cambios no son demasiado acertados (las diferentes lineas temporales) y otros que les vendría mejor mostrarlos en un juego diferente a un MMORPG. En cualquier caso la película que nos atañe parece conocer esa historia, pero por momentos cree su historia es mejor que una que ha ido perfilándose a lo largo de más de 20 años.
La película empieza presentando hechos (fel o sangre vil) y diferentes contextos (Draenor y la llegada de la horda) de manera muy apresurada, con lo que no parece saber a donde quiere llegar. Aparecen draeneis al principio pero no sé explica nada más de ellos, cuando lo mejor hubiese sido reducirlo, o incluso eliminar la escena entera. Nos podriamos escudar en que es una obra compleja y que esta película es un puente hacia las siguientes películas, pero precisamente un film de esta características tiene que tener un arco argumental cerrado, sin ponerse trabas a si misma a la hora de desarrollar ideas o tramas secundarias. Las ideas secundarias o tramas tienen que existir, pero hay que tener especial énfasis en las tramas principales.

Wacraft: El Origen se esfuerza una y otra vez en hacernos ver que sabe de lo que habla (y se nota) pero con ello mete metraje innecesario, que no dejan de ser sucesiones de guiños a los hechos de los juegos. Ejemplos como ese hay muchos, como la extraña explicación de porque Medivh se contagia con el fel o incluso toda la escena de Dalaran así como cierta localización inicial mostrando a enanos. Intenta contextualizar un mundo o dar explicaciones que raramente aportan algo a la historia que quieren contar, hecho más sangrante cuando se nota un montaje tan deficiente en el que han cortado escenas que podrían servir para dar más profundidad a los personajes. Han preferido ocupar minutos haciendo guiños a los jugadores que desarrollar personajes.
De una u otra forma resulta curioso todo el tiempo que tarda en contar una historia cuando obvian el hecho más importante, la conquista de los orcos, lo que da como resultado una resolución del conflicto muy pobre.

Hay que añadirle por otra parte, el costumbrismo con el que se narran los hechos, como sino haya un impacto real en que aparezcan unos monstruos de la nada con intenciones poco amigables. Hay soldados y reyes con caras muy serias, pero no hay tensión real, no hay sensación de peligro… En los juegos los orcos son tal peligro que se crea la alianza con tal de pararle los pies, en la película prácticamente casi ni se mueven mucho más allá del portal por el que entraron, no parecen tener tener sed de conquista, con lo que al final resulta ser una horda bastante pacifica dentro de lo cabe. Matan y saquean pero no conquistan, siendo esto ultimo el desencadenante de muchos de los hechos venideros.
En conclusión, Blizzard ha estropeado una de sus oportunidades de trasladar el espíritu Warcraft al cine. Esta claro (y mas viendo los resultados económicos) que va a haber secuela, pero para nosotros esta posible saga de películas no tendrán mucho que ver con los juegos en los que se basan.