¿Qué implicaría que un Presidente que va de salida no presente a la Asamblea Nacional el presupuesto del próximo año? El artículo 313 de la Constitución es bien claro: “Si el Poder Ejecutivo, por cualquier causa, no hubiese presentado a la Asamblea Nacional el proyecto de Ley de Presupuesto dentro del plazo establecido legalmente, o el mismo fuere rechazado por ésta, seguirá vigente el presupuesto del ejercicio fiscal en curso”, y hay que recalcar que donde dice “por cualquier causa” se incluye la “guerra económica” o cualquier otro dislate que se le ocurra a este TSJ.

En esto el marco legal no deja espacio a la interpretación: el único facultado para aprobar el presupuesto nacional es el Legislativo, el Ejecutivo no está facultado para auto-aprobarse el presupuesto, el Judicial no está facultado para aprobar el presupuesto y mucho menos para autorizar al Ejecutivo para auto-aprobarse el presupuesto. Lo siento Calixto, no se puede. Si el Ejecutivo no presenta el presupuesto a la Asamblea, o si lo hace después del 15 de octubre, o si lo presenta a tiempo pero la Asamblea lo rechaza, o si lo presenta a tiempo pero la Asamblea lo aprueba después del 15 de diciembre, en todos estos casos el resultado es el mismo: el presupuesto queda reconducido.

Esto implicaría que el nuevo gobierno debe manejarse en 2017 con el mismo presupuesto del 2016, lo cual es matemáticamente imposible con una inflación que ya va por el 700% y subiendo. El resultado es que dicho presupuesto reconducido no alcanzará ni para cubrir el primer trimestre del año y que para el grueso de las erogaciones 2017 se requerirá la aprobación de sucesivos créditos adicionales por parte de la Asamblea Nacional, a niveles sin precedentes. Otro tanto aplica a todos aquellos entes del Estado (BCV, CNE, etc.) que, si bien gozan de cierta autonomía para la elaboración y ejecución de su presupuesto, igual deben pasar por la Asamblea Nacional, so pena de terminar con un presupuesto reconducido. No vengan luego con el cuento de la “inhabilitación” de la Asamblea y demás fantasías leguleyas que se esfumarán en el aire luego del Referendo Revocatorio. Tal y como he comentado en esta misma columna, el Gobierno construye un castillo de naipes, que no soporta el menor escrutinio jurídico y que se desplomará de la noche a la mañana cuando Maduro salga revocado. Para ello nos movilizamos este miércoles 12 de octubre.

¿Qué pasa entonces si no presentan a la Asamblea Nacional el Presupuesto 2017? En términos prácticos, a principios del próximo año, el nuevo Presidente y sus ministros deberán acudir a la Asamblea a plantear las necesidades de financiamiento adicional, como parte de una estrategia coherente de recuperación nacional. Esto exigirá un gran esfuerzo de coordinación y acuerdo entre el Ejecutivo y el Legislativo, y entre las distintas fuerzas que conforman el Legislativo, lo cual de por si no es nada malo, considerando que los ajustes que deben emprenderse para salir de esta crisis requerirán del mayor grado de consenso político posible. Irónicamente, al intentar saltarse la norma, Maduro terminará en realidad maximizando el ámbito de acción que en materia presupuestaria tendrán las fuerzas del cambio.