Por qué Randazzo

Por Gerardo Fernández

Tengo claro que mis posiciones generan rechazo en buena parte de los contactos y seguidores que se fueron gestando en los últimos tiempos y es lógico que así sea dado que casi todos estos vínculos surgieron en los años de kirchnerismo intenso. Ahora, cuando entramos en otra etapa es natural que esas relaciones entren en crisis, lo cual no significa quiebre: la crisis es un momento de transición que si se lo maneja adecuadamente siempre conduce a una fase superior, de mayor calidad. Pero para llegar a esa etapa superior estaría bueno que lográsemos trascender el recurso del mote descalificador, porque seguir en el código “lealtad vs traición”, la verdad, no conduce a ningún lado. En política el objetivo generalmente debe ser ganar -aunque no siempre es así- y para ello se deben conformar bloques sociales y políticos potentes, dentro de los cuales cada sector buscará legítimamente hegemonizar. En política hay etapas que tienen comienzo y también final. La sabiduría está en visualizar cuando una etapa ha concluido, por más que nos haya gustado mucho y que le haya significado un avance social y político al conjunto del pueblo.

La traición

Creo que así como no fue “traición” la de Néstor para con Eduardo Duhalde, allá por 2003/2004, hoy no se puede decir que quienes estemos marcando diferencias con el cristi/camporismo podamos ser merecedores de ese calificativo que, por otra parte, no le suma absolutamente nada a quien lo emite. Soy un convencido de que Néstor tuvo la suficiente capacidad política para ocupar el espacio vacante del candidato que andaba buscando Duhalde, luego de comprobar que De la Sota no medía nada: Hasta entonces Néstor andaba perfilándose con miras al 2007, haciendo actos pequeños, contactando dirigentes en el pueblerío hasta que se dieron las condiciones de pegar el salto inmenso y arreglar con el caudillo de Banfield. El resto es historia conocida ¿Alguien hoy, en su sano juicio, podría aventurarse a decir que Néstor Kirchner traicionó a Duhalde?

Las fases de la lucha política

La lucha política reconoce fases y etapas de transición, esta última es el momento histórico donde lo viejo se resiste a perecer y lo nuevo pugna por hacerse un lugar, por nacer. Eso está sucediendo hoy al interior de lo que fue el bloque social y político que se vertebró bajo la denominación de kirchnerismo, que logró su punto de acumulación máximo en el 54 % y a partir de ahí comenzó a achicarse. En lo electoral, la primera gran fuga se manifestó con la ida de Sergio Massa, algo que va muchísimo más allá de su persona. Me refiero a los 5 millones de votos, los 5 millones de bonaerenses que ya en 2013 entendieron que había otro camino y que luego, en 2015, en su mayoría fueron a Macri en el ballotage. Dejemos por un momento a Massa en un rincón, despersonalicemos el análisis y hablemos de esos 5 millones de bonaerenses, preguntémonos por qué se fueron ¿Por que son todos vendidos? ¿Porque desprecian la redistribución del kirchnerismo? ¿O quizá porque, como tituló alguna vez Barcelona, la redistribución no alcanzó para todos? Acá ya hay algo que trasciende al hombre de Tigre, porque el tema es qué piensan esos votantes que lo acompañaron y que alguna vez estuvieron en el 54 % del 2011. Como se ve, el caso va mucho más allá de Massa.

Algo similar sucede con los miles de argentinos que votaron a Macri sin ser macristas ¿Nos pusimos a pensar por qué lo hicieron? Suponer que son giles, “globoludos”, creer que con eso se suma algo, creer que así se produce algún escarmiento es un error propio de infantes. Por eso vengo proponiendo analizar las causas estructurales de lo que está sucediendo políticamente en la actualidad. Tratando de salir de las posiciones intransigentes porque no conducen a ningún lado y porque en política, si no se tienden puentes y no se acumula, no se llega a ningún lado. También vengo echando mano a la figura del “cortar ancho” entendiendo que la etapa de transición impone trabajar sobre denominadores comunes que sean lo más amplios posibles, pero teniendo en claro que esto es prioritario sólo en la primera fase del reagrupamiento, porque luego comienza inevitablemente el tiempo de las rodajas más finas. La anchura del corte la determina el nivel de potencia del adversario con el que se confronta y aquí hay también dos posiciones: la de quien ve al gobierno de Macri Cayéndose a pedazos y la del que lo ve fortalecido pese a las contingencias de la gestión. Va de suyo que me incluso en la segunda opción.

Es importante reconocer que las condiciones políticas se modifican casi a diario, que por ende los individuos también cambiamos y, por qué no, ocasionalmente también nos equivocamos. En mi caso, valga repetirlo, en 2015 entendí que la resolución de la interna fue satisfactoria, pero luego, con el paso del tiempo y observando las alteraciones del tablero político empecé a observar que el nuevo tiempo reclamaba nuevas respuestas. A partir del convencimiento de que todo lo que circunda al Instituto Patria no tiene posibilidades de reproducirse en la sociedad, dado que es algo De Por y Para el bloque de los ya convencidos, entendí que hay un espacio vacante, básicamente peronista, que hoy no tiene una expresión nítida. Por eso entiendo que Florencio Randazzo puede ocuparlo, junto a quienes ya vienen acompañándolo mas los que se irán sumando día tras día. Porque el eje no es la purificación del núcleo duro que rodea a Cristina sino su ampliación y eso requiere, en mi humilde punto de vista, una serie de requisitos que el cristinismo no da muestras de querer realizar. Hablo de reconocimientos de errores, de interrelación con sectores que estuvieron del mismo lado y se fueron, hablo de entender que si la política ante todos ellos es seguir con que son una manga de traidores, lamentablemente, ese espacio no logrará crecer.

Debo aclarar que lo hago con transparencia, publicando mis ideas para incentivar el debate con todas aquellas personas que por alguna razón deciden día a día leer mis textos. Con esto estoy diciendo que no exijo que estén de acuerdo conmigo, pero que sí que respeten mis posiciones más allá de compartirlas o no. Porque de otro modo no hay debate y si no hay debate no hay crecimiento. Si desconocemos que la realidad es bastante más complicada que lo que nos puede parecer a muchos, si no arrancamos de ahí, si no pensamos que por algo es la primera vez en la historia que la derecha oligárquica llegó al poder por la vía electoral, se nos hará bastante difícil disputar el poder por varios años.
Macri ganó por algo. Es evidente que la gente que lo votó está en descuerdo con nuestra mirada y nuestra gestión. También porque las mieles de nuestro gobierno no eran como muchos creíamos que eran: Nadie concientemente vota en contra propia. Analizar esto con detenimiento nos hará mejores, es indudable. Creer, como lo hacen muchos y con las mejores intenciones, que el macrismo saldrá derrotado de las elecciones de este año es, de momento, una quimera. Para que eso suceda deberá montarse un bloque político fabuloso que lleve a cabo la tarea ya que, al igual que en el deporte, los partidos se ganan en la cancha, en este caso con votos en las urnas.
Si no somos capaces de entender la importancia de estructurar ese bloque, perderemos irremediablemente y si Macri sale airoso de estas elecciones ahí sí desplegará a fondo su proyecto que, bueno es repetirlo, no tiene nada que ver con lo que ha hecho hasta ahora

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