6000 almas

Imaginad que alguien recoge 6000 firmas en una ciudad con unos 150000 habitantes con el objeto de que le concedan una medalla a Spiderman y las lleve al ayuntamiento. Imaginad que los concejales tardan unos diez o quince minutos en aprobar la concesión de dicha medalla para el superhéroe neoyorquino. Suena ridículo, a pesar de que Spiderman nos ha librado docenas de veces de los maléficos planes del Dr. Octopus, planes que ríete tú de Donald Trump. Pues resulta que si en lugar de Spidey, las firmas se recogen para honrar oficialmente a una de las miles de Vírgenes Marías del planeta, deja de ser ridículo.

Sobre lo ocurrido en el ayuntamiento de Cádiz, Juan Carlos Monedero dice que no es lo mismo que un aleluyo fundamentalista como Jorge Fernández Díaz conceda una medalla a la Virgen, que lo de Kichi, pues es el Pueblo (salvo algo más de 140000 integrantes del mismo) el que ha dado a conocer su deseo. También dice que la Virgen da esperanzas a los pobres, opinión que sin lugar a dudas comparte con toda la Conferencia Episcopal. Que la esperanza no se come ni sirve para pagar el alquiler es otro tema.

Esta forma de razonar es estúpida. Las cosas no están bien o mal dependiendo de quién las haga. Se me ocurren miles de palabras malsonantes para definir la actitud de Monedero hacia la condecoración. Me repugna esa condescendencia hacia los pobres. Viene a decir que la religión es mala, sí, pero para los pobres está bien. Está bien porque ellos son meros idiotas esperando a que los intelectuales iluminen el camino mientras arrojan un hueso a los de abajo para que vayan entreteniéndose. Hay diferencias entre que te atropelle un Mercedes y que te atropelle un SEAT Ibiza, parece ser.
Todo, por no admitir que el ayuntamiento de Cádiz, ayuntamiento del presunto Cambio, ha hecho una de las innumerables concesiones a la religión católica a las que el Partido Popular nos tiene acostumbrados. La actitud es la misma, y el objetivo, me temo, también.

A los pobres, vírgenes y jesucristos. Para nosotros lo bueno.