Primero de mayo
Se acerca el Día Internacional de los Trabajadores. Como cada año, iré a la manifestación y como cada año nadie nos hará caso, pues como dijo un laborista, hoy “todos somos de clase media”, y lo de ser de clase trabajadora es una excepción, una condición del que no se ha esforzado suficiente. Una reliquia del pasado que a diario se rodea en el transporte público de cientos de excepciones o miles de reliquias vivientes, todas ellas vagas y pedigüeñas como la boca de un fraile.
La verdadera ideología que ha prevalecido desde las últimas elecciones generales es la del sillonaje. Para las próximas, el partido que gobierna hoy en funciones recuperará parte del esplendor perdido en las anteriores sin haber hecho el más mínimo esfuerzo para que así sea.
Mientras, por las mañanas veo rostros en el metro y el autobús. Rostros compungidos, serios. Miradas perdidas y sueños rotos, los de dormir y los de estar despierto. Por la tarde, hay en esos rostros cierto alivio al saberse fuera por un día más del desempleo que amenaza a todos y cada uno de los trabajadores de España, esa ruleta rusa de incertidumbre que anula voluntades y asesina ilusiones.
La Ilusión© no está por ninguna parte y el Cambio® sólo se intuye a peor, o siendo optimistas, a menos malo, como una enfermedad crónica. Sólo hay una lucha por la supervivencia, una carrera contra la exclusión. Nada más. Supongo que esto es la clase media. Media vida, medio trabajo, media jornada, medio sueldo y la mierda entera que nos estamos comiendo.
A la Gente™ le importa una mierda el Cambio®, no encuentra la Ilusión© ni la espera. Nadie se acuerda de nosotros, la clase trabajadora, no somos a quienes van dirigidos los discursos políticos. Sólo somos espectadores del circo. Los artistas son otros, firmen manifiestos o no.
Pero este domingo es nuestro día. Políticos de la gente y los cambios nos animarán a celebrarlo. Se acordarán cinco o diez minutos de nosotros. Nos pedirán el voto. Y nunca más nos mencionarán hasta el año que viene. Somos un mito que se celebra una vez al año. Como los Reyes Magos. El 6 de enero o el Primero de Mayo.