La verdad de las tarifas de buses

Dentro de toda la discusión sobre las tarifas de buses hay algo muy concreto que no se está discutiendo, y que es lo que en realidad importa: el acceso a la información.

Con nueva o vieja metodología la realidad es que lo más importante para calcular una tarifa es conocer la cantidad de pasajeros que viajan a diario, y esa información solo la tienen los autobuseros.

Para ponerlo en más claro: Quien fija las tarifas está obligado a confiar en la información que le brindan las empresas para poner un precio al servicio.

(↑aquí arriba es donde ustedes leen entrelíneas)

Hoy los autobuseros se están quejando, algunos amenazan con abandonar las rutas, pero todo está por verse. Por ahora pareciera ser más un método de presión contra Aresep (porque al fin y al cabo, la nueva metodología es más precisa que la anterior), que un reclamo legítimo.

¿Hay solución?

Sí, la solución es el pago electrónico, controlado por la autoridad reguladora, como funciona en varias partes del mundo.

Subís al bus con una tarjeta que se recarga y que te sirve para todo el transporte público (tren, bus, metro, etc), la pasás por el lector electrónico y esa información viaja directamente a la central que sería controlada por Aresep, y con esta información, le paga a cada empresa lo que le corresponde. Ahora sí se puede poner una tarifa justa.