Edad Media

El Auge de las Ferias Medievales en Argentina

Un viaje en el mundo de trovadores, campesinos y feudalismo

Por Elizabeth Alonzo

Las ferias medievales se realizan cada quince días en diferentes puntos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. Los encuentros itinerantes son realizados por la “Comunidad Recreacionista Medieval”, pensadas como espacios que trasladan al público hacia el pasado mediante actividades típicas de la época, indumentaria, música y gastronomía que permite descubrir sabores diferentes a los conocidos.

En cada encuentro participan artesanos, historiadores y público visitante que recorre el predio, engalanados con indumentarias al mejor estilo Cenicienta y el Príncipe como en la edad media. Vestidos largos lujosamente bordados con mangas amplias y coloridos, otros simples y funcionales, forman parte del vestuario que compone al mundo mágico en el que la indumentaria reflejaba su condición económica.

“En plena era de las comunicaciones virtuales y avanzada tecnología, estas ferias permiten vivir una experiencia propia y diferente a lo habitual” dice Huber Spinaficcini, musicalizador de las Ferias. En pocos minutos puede uno sumergirse en un mundo de combate cuerpo a cuerpo con espadas y cascos como un caballero de la época. Sentir el peso de una cota de malla formada por cientos de anillos metálicos entrelazados cubriendo el cuerpo desde la cabeza hasta la cintura, genera sensaciones únicas.

“Vos acá podes comer algo que nunca comiste y ni sabías que existía; yo te puedo contar toda la emocionalidad del Medioevo pero vos acá te pones una armadura, te pego en el casco y la sensación de saber qué sentía un tipo, es tuya solamente” cuenta Claudio Iokogawo, historiador y recreacionista. Las actividades propuestas en cada encuentro van desde malabarismo, música, esgrima hasta combates medievales, un espectáculo atractivo, exótico y temerario.

Representación de campamento Medieval. Comunidad Recreacionista Medieval. Foto Elizabeth Alonzo

Tras un telón verde que separa las prendas en exhibición de la zona de confección, el sonido celestial de una voz se hace presente indicando que en unos instantes hará su aparición física. Segundos después, doblando una camisa blanca que deja sobre una banqueta, se acerca una pequeña blancanieves con su cabellera negra como el azabache, mirada profunda y un dedal en su mano que, luego de quitarlo, deja al descubierto las marcas de los gajes del oficio de costurera.

Corina Schvenberger, dueña del Baúl Medieval, asegura que “A todos nos gusta esto de vivir un poco adentro de una película, es cuestión de salir de la rutina y de golpe encontrarte metido en ese mundo que ves en las películas y que puede llegar a existir”. Capas con diferentes diseños, fajas y accesorios rodean a la diseñadora que puntada tras puntada confecciona las prendas que luego exhibirá.

Juego de Tronos, El Señor de los Anillos y el rey Arturo son algunas de las series y películas que trajeron popularidad e impulsaron la masividad de los encuentros medievales en este momento en particular. Las ferias en Argentina comenzaron con un grupo de personas, entre ellos artesanos e historiadores, que se unieron para difundir su pasión por la historia, por recrear un momento y acercarlo al público en general.

Miguel Ángel Marchesi, joyero y fundador de los encuentros temáticos, nos cuenta que “En una de las fiestas de la comunidad Tolkien vinieron algunos vestidos de medievales y ahí surgió la idea, allá por el 2006, de hacer los encuentros. Armamos las ferias con quince artesanos y más adelante nos juntamos con los recreacionistas”. Año a año se incrementa el público que los visita y se organizan en lugares más espaciosos para recibir a los participantes.

Con barba tupida y vestimenta propia de sus ancestros Vikingos, Hugo Kisil, propietario de Kaban Ahumados, comenta: “La idea de esto es reflotar un producto que había desaparecido, en forma artesanal, y acercarlo a la gente; ahumar un jamón me lleva entre 20 hs y 26 hs, cada año vamos buscando productos que quedaron perdidos en el tiempo”. Las ferias medievales son una opción diferente para disfrutar en familia, formar parte del espectáculo y vivir una historia de otra época en primera persona.

Gabriela Velazco, artesana y organizadora nos dice: “la investigación es historia pura, yo hago armas de peluche y busco información sobre hachas vikingas, todo lo que se usaba en aquel momento, incluyendo un poco de fantasía”. Espadas, escudos y martillos de terciopelo inspirados en las armas medievales forman parte del stand donde niños de todas las edades se acercan a elegir un nuevo juguete.

En los eventos al aire libre se arman carpas de recreación histórica y se ofrecen charlas informativas sobre el período que representan. Se realizan actividades de combate medieval y de arquería, ideales para disfrutar en familia, con amigos y conocer a su personaje favorito del Medioevo.

Campamento de historiadores.Foto Elizabeth Alonzo

Nota realizada para el Taller de Gràfica II ISER-UNLP

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