El premio Nobel de Literatura a Dylan es un reconocimiento a su poesia.

Dylan sigue cabalgando

A Bod Dylan llegue a través de la lectura de sus canciones, aunque tuve contacto muy temprano con sus discos que en aquella época de los años 70 llamaban long play.

Descubrí el fantástico mundo de sus canciones de las manos de José Luis, mi hermano menor, ya ido a destiempo, que con su dominio de la lengua de William Faulkner, fue un fiel oyente de The Police, Carol King, Joan Báez, The Beatles, entre otros,

Recuerdo las audiciones y las peñas sobre Dylan allá en la patria chiquitica de Villa Francisca, ese barrio maravilloso que ha perdido los encantos que les conocíamos hasta transformarse hoy en una gigantesca parada de autobuses que viajan a casi todas las provincias y la amenaza del Barrio Chino de engullirlo a lentas dentelladas.

Pero creo que mi verdadero encuentro con Dylan fue cuando llegaron a mis manos los dos tomos, de “Bob Dylan, 2”, una antología de sus canciones recopilada por Mariano Antolín Rato, impresa en Barcelona, España, ediciones Jucar ,1975, de los cuales conservo el número 2, aunque, eso sí, un poco maltratado por el tiempo.

Si mal no recuerdo adquirí el texto dylaniamo en una de esas librerías que décadas atrás existían en plenas vías públicas de la capital dominicana, en especial en las avenidas Duarte y Mella, entonces arterias comerciales muy concurridas.

Me henchí de emoción al conocer que la Academia Sueca había otorgado el premio Nobel de Literatura de este año a Dylan, lo cual no solo es un reconocimiento a su poesía, a su canto critico.

Años antes había recibido el premio Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, en Francia, el Premio Príncipe de Asturia, en el 2007, en España, Medalla Presidencial de la Libertad, en 2007, en Estados Unidos, entre otros, por lo que no sorprende el Nobel de Literatura.

Es un reconocimiento a una época, a los esfuerzos de una generación de hombres y mujeres por un mundo mejor que con su canto criticaron a los que querían y quieren dirigir al mundo por los senderos lúgubres.

Dura lluvia va a caer

“Vi a un recién nacido rodeado de lobos salvajes

Vi una autopista de diamantes que nadie usaba

Vi una rama negra goteando sangre fresca

Vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban

Vi una escalera blanca cubierta de agua

Vi diez mil oradores de lenguas rotas

Vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños

Y es dura, dura, dura

Muy dura la lluvia que va a caer”.

Bob Dylan


Originally published at eheiliger.diariolibre.com.

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