Los medicamentos falsos o adulgterados representan un negocio de 30 mil millones de pesos

Los traficantes de la salud

Conturba y lacera el alma la desidia de las autoridades ante los problemas que afectan a la población, sobre todo los que tienen que ver con la salud, en donde prima una especie de dejar hacer y dejar pasar.

Digo esto porque ninguna autoridad ni los vocingleros del gobierno han abierto la boca luego que un representante de la Asociación de Farmacéuticos dijera que el 12 % de los medicamentos que se consume es falso, lo que equivale a la astronómica suma de 30 mil millones de pesos cada año, algo así como el 12% del total del mercado de fármacos en el país, negocio en el que con toda seguridad no hay ningún”chivito jarto de jobo”.

Lo que si es cierto es que se desconoce el número de óbitos por esta causa o a cuántos dominicanos se les agravan sus males por consumir medicamentos falsos o vencidos.

Acudir a una farmacia con una receta de un facultativo para combatir la hipertensión arterial y se reciba una mezcla de sustancias extrañas, ya sea para ingenir o inyectable, es un crimen que no debe quedar sin sanción.

Eso es una práctica criminal que atenta contra la vida de los dominicanos y las autoridades deben adoptar todo tipo de acciones encaminadas a fin de eliminarla sin detenerse en quien sea el auspiciador de la misma.

No debe repetirse el acuerdo entre las autoridades judiciales y el señor José del Carmen de Cruz quien fue acusado de vender medicamentos adulterados y luego puesto en libertad y para colmo de males le devolvieron 40 millones de pesos.

Resulta extraño que los burócratas pesos pesados que tenemos en la administración con salarios estratosféricos y tarjetas de créditos sin límites a nombre del Estado justificadas como ¨gastos de representación¨ no hayan dicho esta boca es mía en relación este caso.

¿Cuántos dominicanos perdieron la vida por engerir medicamentos falsificados? Esa respuesta no se sabe y talvez nunca se conozca. Pero a esta práctica criminal hay que ponerle fin sin importar sus beneficiarios.


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