¿Avellaneda o Montevideo? parte 4
Daniel había pasado la mañana buscando universidades en Montevideo por internet para enviar solicitudes y había reservado un micro a Montevideo para visitarlos este fin de semana. Decidió no contarle a Felicitas, sin embargo. Quizás aquella sería una sorpresa agradable para ella. No le diría que había cortado con Vicky hasta que hubiera llegado a Montevideo tampoco, a pesar de tener un presentimiento de que Vicky era la razón por la cual ella no venía respondiendo sus mensajes. Cuando llegó al ensayo, ver los duetos le hizo pensar en los duetos que él y Felicitas cantaron juntos. En este momento, Fran y Camila estaban realizando su dueto, y Daniel no pudo evitar tomarse a pecho el título de la canción que habían elegido. Entonces otra vez, en el grupo, las canciones pertinentes a la situación tendían ser elegidas muchísimo. Fran estaba tocando la guitarra mientras Camila cantaba Get back de los Beatles.
“¡Eso estuvo muy bueno!” dijo Daniel al final de la canción. “¿Qué los hizo elegir esa canción?”
“Bueno, queremos que el grupo recupere la energía y la chispa que tuvimos para ganar la nacional el año pasado” dijo Fran.
Y Daniel quería recuperar a Felicitas. “¡Queremos recuperar el trofeo de la nacional!” agregó Camila.
“Bien, ¡gran trabajo, los dos!” dijo el señor Dallo. “¿Qué tal si nuestro otro capitán y nuestro miembro más nuevo siguen?”
“Bueno, es la primera vez que alguien aparte de Borja me escuche cantar” dijo Karen.
“Sonaste genial cuando practicamos, no te preocupes” dijo Borja.
Daniel recordó cuando estaba asustado de cantar en su primer par de prácticas con el grupo. Cuando Borja y Karen pasaron al frente, la canción también fue significativa para él. Estaban cantando Here comes the sun.
“Para una primeriza, sonaste muy bien” dijo Daniel. Sentía que el sol estaba acercándose a él. Sólo esperaba que estuviera acercándose a Felicitas también.
“Gracias” dijo Karen.
“Feli sabía cómo encontrar un talento” dijo el señor Dallo.
Al final de la práctica, Daniel se acercó al señor Dallo: “Señor Dallo, ¿puedo hablar con usted?”
“Por supuesto que podés” dijo el señor Dallo. “¿Qué pasa?”
“Estoy pensando en cambiarme a una universidad de Montevideo en otoño” dijo Daniel.
“Te extrañaríamos si te fueras a Montevideo, pero lo entiendo” dijo el señor Dallo. “La extrañás, ¿no?”
“Sí” dijo Daniel. “Quería ir a Montevideo. Me encantó cuando fuimos allá para la nacional, y escuché cosas buenas al respecto de Lucio. Envié solicitudes a algunas facultades de allá, y estoy pensando en ir este fin de semana para ver cómo son. Si no me gustan, siempre puedo simplemente quedarme en la Universidad de Avellaneda”.
“Siempre podés” dijo el señor Dallo. “Daniel, me parece que estás preparado para ir a Montevideo, sin embargo. El grupo te va a extrañar si te vas, pero entendemos. Creciste para ser un joven capaz, un líder. Vas a ser un gran profesor”.
“Yo también lo voy a extrañar, señor Dallo” dijo Daniel. “Y al grupo. Pero voy a estar acá para terminar el año”.
“Es cierto” dijo el señor Dallo. “Daniel, sos único. No sólo tu talento, sino porque tenés una manera tan especial de conectarte con la gente”.
Daniel sonrió: “Gracias”.