Historia de amor inconclusa: parte 18

Las cosas siguen tensas entre ellos una semana después, cuando Gonza organiza un bingo para juntar dinero para la caridad o algo así, y para conseguir más trabajo para ellos a largo plazo. Daniel le sonríe a Felicitas desde el almacén, donde ambos están colgando banderines, haciendo que ella le sonría vacilante.

Su corazón late en su pecho, y él de verdad extraña a su mejor amiga. Pero también está indeciso, porque no sabe si puede seguir viéndola con Agustín. Duele como la puta madre.

Él se cambia en el trabajo, porque lo único que se tiene que poner además de su clásica camisa y la corbata es un saco para salir. Feli se dirige a su casa por un par de horas, y cuando vuelve, la mandíbula de Dani prácticamente roza el suelo. Ahora tiene puesto un vestido azul brillante que termina en sus rodillas, tiene un elegante rodete hecho hasta la nuca y se delineó los ojos de forma demasiado llamativa. Honestamente él no está seguro de si pueda estar la noche entera sin besarla de la nada, no si se muerde el labio como lo está haciendo ahora.

“Wow, Feli, te ves…”

Ella se sonroja: “Ay, pará. Recién encontré esto en la parte de atrás de mi ropero. Agustín no pensaba que debería usarlo, lo tuve guardado mucho tiempo”.

“Agustín está loco” él le dice, su voz comienza a desquebrajarse y ella solo lo mira gracioso antes de que venga Martina y le diga un cumplido por su vestido.

Daniel sabe que probablemente deba ir abajo, donde está el evento principal, por lo que aprovecha la oportunidad para irse, sin notar cómo Felicitas lo mira al salir por la puerta.

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