Historia de amor inconclusa: parte 3

Luciano está siendo una molestia total el día de hoy, y Daniel piensa que podría realmente explotar. Él sigue reacomodando todos sus archivos, insistiendo en que las cosas que están en el escritorio de Dani se superponen con las suyas, demandándole que trate de bajar el volumen de sus dedos al tipear en el teclado. Daniel está a punto de reaccionar.

“No puedo hacerlo” dice frustrado, apoyándose en la mesa de recepción. Felicitas lo mira, con los ojos tristes. “No puedo aguantar el resto del día con él molestándome constantemente. Voy a terminar matándolo, y después voy a ir a en cana. Sí, en cana. Seamos honestos, no voy a tener una coartada factible para defenderme”.

“Yo testificaría a tu favor”, promete Felicitas. Sus ojos resaltan por sobre todas las cosas, y él le da una sonrisa en agradecimiento.

“Gracias, pero preferiría no llegar a tener que hacerlo si pudiera evitarlo”.

“Entonces, ¿qué hacemos en vez de matarlo?

“¿Me ayudarías con una joda?”

“¿Una joda?”.

“Sí”.

“¿A Luciano?” aclara ella.

Él asiente.

Ella mira alrededor, luego se acerca suavemente. “Contá conmigo”.

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