Historia de amor inconclusa: parte 59
Diecisiete horas de parto más tarde, su pequeña niña, la pequeña Sofía, está en los brazos de Felicitas mirándolos a ambos. La oficina entera está esperándolos afuera del hospital y Daniel honestamente no sabe ya qué más esperar de sus compañeros de trabajo, pero en este momento, está con sus dos chicas. Está demasiado feliz como para que le importe.
Sofía se retuerce un poco, bosteza y él ya está cautivado por ella. Tanto él como Feli.
“Es perfecta” murmura Feli, pasando una mano por el mechón de cabello de su cabeza, y Dani definitivamente está de acuerdo. No sabía que se podía amar a alguien tan rápidamente.
Sofía se estira, y él levanta el dedo para poder agarrar su mano diminuta. Ella pestañea y él sonríe: “La verdad que sí”.
Feli lo acaricia con el hocico. Él sabe que no pueden quedarse así, en una cama de hospital demasiado pequeña, mirando fijo a su hija. Pero por un momento, desearía que pudieran.
Entra una enfermera, le pregunta a Feli si está lista para amamantar, y el momento se arruina. Él sabe que van a estar llenos de más momentos así, por lo que simplemente se levanta de la cama. Sus ojos nunca abandonan a su hija mientras Feli comienza a quitarse la bata del hospital.
Sofía es tan hermosa. Sin ser subjetivo ni nada, está bastante seguro de que es la bebé más hermosa del mundo (bueno, tal vez está siendo sólo un poco subjetivo).
Feli se da vuelta para ver a Dani, y con lágrimas en sus ojos le susurra: “Lo hicimos”.
“Lo hicimos” él concuerda, agachándose para besar su frente. “Y creo que hicimos un muy buen trabajo”.
“La verdad que sí” murmura Feli, pasando suavemente un dedo por la mejilla de su hija.
Daniel se sienta y simplemente las observa por un momento, su pequeña familia. Piensa cómo, si alguien le hubiera dicho tres años atrás que estaría casado con Felicitas Alighieri y que sería padre, él se hubiera reído y hubiera dicho: “Sí, claro”.
Pero ésta es su vida, y es en cierta forma asombrosa. No podría estar más agradecido por todo lo que lo llevó hasta este momento, porque este momento es algo así como el momento más perfecto que alguna vez ha podido soñar.