Jueves: semana 1

Mediodía

Coty, Dani, Sebastián, Shiana, Agostina y Clo son los primeros en levantarse y charlan, comentando sobre el desafío semanal y que hoy Gran Hermano les tiene que decir en qué consistirá.

Luego de debatir entre todos, deciden que Agostina sea la que vaya a preguntar por qué todavía no han recibido ninguna indicación al respecto. Una envidiosa Martina observa cómo los chicos comienzan a agruparse para conseguir objetivos en común y se escucha la voz de Gran Hermano, que revela a todos los integrantes de la casa que el desafío de esta semana consistirá en la “individualidad” de los personajes, que simplemente sigan comportándose como son y que a la noche se les explicará más detalladamente la consistencia de la consigna.

Noche

Gran Hermano explica a todos los participantes que la tarea semanal consiste en que cada concursante se muestre tal y cómo es, que serán evaluados por un público de cinco mil personas elegidas al azar por todo el país para que determinen en una votación general quiénes serían los 6 participantes menos “aptos” para seguir en la casa en base a la impresión que todos han dado desde que llegaron a la casa hasta dentro de una horas. Esos 6 participantes serán quienes estarán sometidos a votación el día de mañana por sus compañeros para ver quiénes serán los 3 nominados en riesgo de abandonar la casa.

Luciano, Renata y Clo son los únicos que están en el patio al oír el discurso de Gran Hermano (junto a Lucio, el único que salió afuera al terminar de escuchar) y los cuatro coinciden en que uno de los participantes mejores vistos sea de momento Agostina, como figura de liderazgo. Entre los cuatro conversan sobre la figura de líder, que es la que más se destaca a la hora de hacer las cosas bien, pero la primera en verse perjudicada cuando algo no le agrada al público o a los compañeros mismos. Lucio comenta al respecto:

“Pero el tema no es sólo la imagen que tengamos, sino la que queremos dar para ver qué es lo que más le gusta al público. Yo dejo todo por el juego, y no me molestaría aún si me vieran como un nerd para siempre, con tal de ganar”.

También coinciden en que no les molestaría jugársela por ese lugar si hace falta para agradarle al público, y que Coty sería una buena mano derecha para tener, porque todo líder necesita una mano derecha. Luciano es el primero en avivarse e ir al confesionario a revelar su plan de juego a Gran Hermano y a todo aquel interesado del público que quiera tenerlo de su lado. Al salir, puede ver a Renata esperando en la puerta, comprendiendo que no es el único cerebro inteligente que ha pensado en esa jugada.

Mientras tanto, Antonella está sentada y observando a todos los jugadores, para ver a quién podría tener de su lado. Llega a la conclusión de que no conoce todavía a ninguno lo suficiente como para dar una certeza, y que la única que tiene es la de no tener a Agostina cerca.

Sumida en sus pensamientos, Antonella no se percata justamente de Agostina acercándose a ella para preguntarle por qué ella la está observando hace rato con tanto odio. Antonella contesta diciendo que no la estaba mirando con odio, sino que buscaba un ejemplo de admiración, ya que la ve como uno de los participantes que más ha intentado relucir desde que llegó y el más polémico hasta ahora. Agostina huele alcohol en el aliento de Antonella, aunque Antonella lo niega apresuradamente, insistiendo en que es Listerine. “Puede que parezca una chica ingenua, pero siento que te estás acercando a mí por conveniencia y eso no me va” le dice a Agostina para poder sacársela de encima. “Voy a buscar mi malla. En el agua puedo pensar mejor y sin compañía” marchándose con estas últimas palabras.

Pero no es la única con una estrategia, ya que el Surdo también está en busca de nuevos aliados y decide usar la jugada inteligente: no desesperar para mostrar flaqueza y esperar a que vengan a él. Coty, Miguel y algunos más, son claros ejemplos de gente que se siente impresionada por su comportamiento adentro de la casa. Miguel es sin embargo el primero en actuar e ir a hablarle, cosa que enoja en el fondo al Surdo porque esperaba seguir formando su imagen de lobo solitario un tiempo más y ahora todo su esfuerzo y su plan se verían truncados si le dirigiera la palabra a alguien a esta altura del juego, ya sea para formar una alianza (cosa que lo haría ver débil, vulnerable y desesperado, como todos los demás) o para negarse a participar con él (quedando ante la mirada del público y de los demás como un antipático o alguien con aires de autosuperación, lo cual no sería bueno para su imagen). El Surdo reacciona de mala manera ante la petición de Miguel de hablar a solas, tirando la copa que tiene en su mano y yéndose completamente furioso con la excusa de que va a buscar algo para limpiar lo que tiró. Una vez que vuelve, ve que Miguel sigue parado frente a la copa rota y que no va a poder crear otra excusa para no habar con él, a lo que Miguel le confiesa que la razón por la que fue a hablarle es porque ya sabe a esta altura del juego que es lo suficientemente bueno como para durar un buen rato adentro de la casa y no necesita que haya competidores tan fuertes si no pasó siquiera una semana.

Llegando al final de la noche, Agostina analiza lo sucedido esta semana y si su imagen puede llegar a perjudicarla o acercarla a la final. Mientras continúa con su análisis, Candela también hace lo mismo y considera si jugar con un bajo perfil ha sido bueno hasta ahora. Agostina comprende que, siendo plenamente ella, llegará a la final y Candela considera que Agostina es conflictiva y que prefiere tenerla lejos aunque la admira, notándose cierto resentimiento hacia su persona.

Gran Hermano llama a todos al salón principal. Es hora de conocer a los 6 menos queridos por el público. Belén, Fran, Melisa, Cufa, Candela y Montalvo son los participantes que están en alerta roja. La mitad de ellos mañana se salvará. La otra mitad va a quedar nominada inevitablemente…

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