¿Me estoy muriendo? parte 3

Pasaron 3 semanas desde que Alberto se fue y Rosario aún se sentía inconsolable. Todavía hablaba con él en facebook y se comunicaban por skype cuando podían, pero simplemente no era lo mismo. Ella se levantaba cada mañana sintiéndose terrible, y ahora tenía gripe, lo que hacía todo considerablemente peor. Se venía sintiendo tan cansada todo el tiempo y vomitaba todas las mañanas a la misma hora, como si tuviera un reloj interno que le avisara cuándo tenía qué.

“Amor, pienso que tenés que ir al doctor”.

“Mamá, ¡no necesito ir al doctor!” dijo Rosario, mordiendo una galleta salada, rezando para poder calmar su mal humor.

“¡No vas a seguir faltando a la escuela sin una buena excusa!” dijo ella, cepillando el cabello de su hija y tocándole la frente. “Nada de fiebre… ¡pero eso no quiere decir nada!”

“¡Bueno! ¡Está bien! Voy a ir… ¿si no voy hoy al colegio?” ella le puso ojos de cachorrito a su madre.

“Bueno, bebé. ¡No vayas!”