Miércoles: semana 1

Mediodía

Agostina se levanta temprano nuevamente, ya que está teniendo problemas para dormir bien. Decide ir al confesionario a comentarle su problema a Gran Hermano.

Mientras tanto, Martina y Rosario se levantan. Se puede ver a Coty observando a Clo a escondidas, que baila mientras se está bañando.

Agostina sigue hablando con Gran Hermano y revela sentirse culpable por haber alejado a Mimí de formar una alianza con ella, reconociendo que es culpa de su comportamiento infantil y de haberse sentido atemorizada por su belleza. Al terminar, sale del confesionario y pasea hasta llegar a las habitaciones. Allí ve a la mayoría de los chicos reunidos y entra con la intención de hacer sociales.

Noche

Es noche de inmunidad y todos los chicos tienen que ir uno por uno a sacar una carta al azar al confesionario para ver quién se queda con la tarjeta de inmunidad, ganando la posibilidad de evitar el desafío semanal y ser el único que se quedará una semana más en la casa. Las primeras tres en entrar son Renata, Agostina y Rosario. Ninguna consigue sacar la carta.

Varios van pasando sin ningún afortunado, dándole chances a aquellos últimos en ser llamados. Rosario comenta al respecto:

“Seguro Gran Hermano está haciendo caridad con los últimos de la lista y eso no se vale. Está todo arreglado”.

La lista se va acortando y es el turno de Montalvo, quien tampoco saca la carta de inmunidad pero sale del confesionario totalmente efusiva, generando una ola de confusión en el ambiente.

Sebastián aprovecha mientras todos interrogan a Montalvo para saber el por qué de su alegría (a lo que responde que está simplemente feliz de estar viva y que por ella sería una niña para siempre, encerrada en esta “gran mansión”) y le hace señas a Agostina para que vayan a una habitación. Allí, él le confiesa haber quedado anonadado al ver tantos buenos potenciales con historias fantásticas como la de él, lo suficientemente buenas como para llegar a la final. Le dice a Agostina que tiene miedo de haberse confiado demasiado con que iba a sacar la carta de inmunidad y teme no ser el personaje único que creía que era, creyendo que ella también pasa por lo mismo que él. Ella asiente y él le ofrece la idea de formar una alianza juntos, porque sabe que ella va por buen camino en su alianza con Daniel. Agostina accede felizmente y se dispone a irse de la habitación, a lo que se puede ver una sonrisa maliciosa formándose ligeramente en el rostro de Sebastián.

Luciano es el siguiente en pasar y tampoco tiene buena suerte. Cada vez van quedando menos personas y la carta sigue sin haber sido tomada. Luciano aprovecha para conversar con la mayoría de las chicas “populares”, a lo que Renata se aleja porque tiene un mal presentimiento respecto a su persona.

Martina sale al patio a fumar un cigarro, frustrada por no haber sacado tampoco la carta de inmunidad y por la discusión que ha tomado lugar en la sala. Rosario es llamada por Gran Hermano para silenciar su comportamiento, con un llamado de atención y una amenaza de ser sancionada si vuelve a generar disturbios en la casa. Este hecho le cuesta lealtad y credibilidad ante la mayoría de los participantes.

Belén se acerca a sacar una carta, confiando en su suerte. Tampoco consigue obtener la inmunidad y empieza a hacer un conteo sobre las personas que quedan. Mientras tanto, Agostina y Sebastián conversan y deciden hacer lo mismo, con la finalidad de adelantarse a los hechos y de sorprender a los demás miembros de la casa si llegan a adivinar quién será el afortunado (lo cual es un plan de Sebastián para atemorizar al resto de los participantes). Agostina y Sebastián coinciden en que hay muchos personajes fuertes como ellos que van a seguir ocultos, pero que hay muchas posibilidades de quitarles las máscaras una vez que se revele quién tiene la inmunidad y tengan que jugar en serio en el desafío semanal. Ambos concuerdan en que deben sentarse y observar para corroborar su teoría.

Es el turno de Alberto y a él sí le toca la carta de inmunidad, cosa que la nueva alianza no se esperaba. Así que Agostina y Sebastián terminan llorando juntos a escondidas en una habitación, por la mala suerte de no ser inmunes y por no prever quién sacó la preciada carta. Ambos piensan que deben esforzarse muchísimo más si quieren pasar por las cabezas del resto de sus compañeros…

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