Parte 32

Montevideo es una ciudad ruidosa, ocupada y nada como Avellaneda. Daniel piensa que le gusta. Él y Candelaria llegan un día antes, para conocer y esas cosas. Es algo divertido, sólo pasar el rato en la ciudad. Ellos van a los edificios conocidos y hay grandes anuncios publicitarios para esos shows teatrales por todos lados, aquellos que hacen que piense en Felicitas. Él se pregunta qué estará haciendo ella en Avellaneda en este momento.

“¿Dani?” Candelaria pregunta, agitando su mano frente a su cara. “¿Estás bien?”

Él asiente, tapando sus preocupaciones con una sonrisa: “Estoy bien” dice, “totalmente bien”. Pero como que no lo está, porque de repente todo lo que él puede ver en este lugar es a Feli, y se pregunta cómo sería verla a ella aquí, mirando fijo los anuncios con su boca abierta y una sonrisa.

Él vuelve a lo que Candelaria está diciendo, algo sobre prepararse para la entrevista de mañana. De repente, Daniel sabe que no quiere estar aquí sin Feli. Él no quiere estar en ningún lugar sin Felicitas.

“Cande” dice él silenciosamente, interrumpiéndola. Cuando deja de hablar, él puede ver en sus ojos que ella sabe lo que se viene después.