Suplentes parte 3

Cuando Felicitas llegó al teatro, Fernanda y Alejandro ya estaban allí: “Entonces, ¿cuántos chicos vamos a tener viniendo el día de hoy?” preguntó Felicitas.

“Muchos” dijo Alejandro. “Algunos de ellos tienen experiencia, otros no”.

“Bueno, usted conrató una suplente femenina sin experiencia” señaló Felicitas.

“Aquello es cierto” dijo Alejandro. “Mandemos al primero a que pase” llamó el nombre del primero en la lista, y durante un par de horas, Felicitas y Fernanda cantarían uno de los duetos con cada sujeto. Eventualmente, Fernanda fue a su descanso para comer, dejando a Felicitas para hacer duetos con los sujetos mientras ella estuviera ausente.

“¿Luciano Bianchetta?” llamó Alejandro poco después de que Fernanda se fue.

“¡¿Qué?!” jadeó Felicitas. Luciano… no. Él no podía estar aquí. ¿No estaba viviendo de nuevo en Buenos Aires? ¿Por qué estaba aquí?

Luciano subió al escenario, con una de sus famosas miradas que decían Soy-mejor-que-vos en su rostro: “Hola. Mi nombre es Luciano Bianchetta y yo fui el cantante principal del equipo ganador de la competencia nacional de bandas del Pío Tercero durante cuatro años” miró al lado de Alejandro. “¿Feli?”

“¿Ustedes dos se conocen?” preguntó Alejandro.

“Sí” dijo Felicitas. “Alejandro, no creo que esto vaya a funcionar”.

“¿Por qué no?” preguntó Alejandro.

“Feli simplemente no cree que pueda resistirse a mí” dijo Luciano. “Salimos hace cuatro años”.

“Sí, y no fue bien” dijo Felicitas. Miró a Luciano. “¿Por qué estás acá de todas formas? ¿No se suponía que estuvieras en Buenos Aires?”

“Vine acá a tratar en el mundo del espectáculo” dijo Luciano. “Una vez que él me vea, va a despedir al que hace de Juan Domingo y me va a dar el papel a mí”.

“Ustedes dos pueden ponerse al día más tarde” dijo Alejandro. “Luciano, nuestra Eva ahora está almorzando, así que vas a tener que hacer la prueba con ella más tarde, pero en este momento, podés hacer Babilonia de Los piojos con Felicitas”.

Felicitas gruñó. No quería cantar con Luciano. No quería volver a ver a Luciano nunca más. Pero sabía que tenía que ser profesional. Tomó su lugar en el escenario y esperó a que la canción comenzara.

Al final de la canción, Luciano trató de besar a Felicitas. Felicitas corrió su cara: “Alejandro, perdón, pero no puedo hacer esto. Luciano me tiró huevos y no puedo verlo como más que eso”.

“Felicitas, sólo es una prueba. Todavía no sabemos si Luciano va a ser el suplente” dijo Alejandro. “Y francamente, estás siendo muy poco profesional”.

“Sí, la Felicitas Alighieri que conozco no se alteraría tanto por un coprotagonista” dijo Luciano.

Felicitas miró a Alejandro. Simplemente quería que Luciano se fuera de allí: “¿Cuándo va a venir el próximo candidato?”

Felicitas miró la pizarra: “¿Agustín Vendehumoller?”

Luciano abandonó el teatro, mostrándole una mirada coqueta a Felicitas mientras se iba, mientras otro rostro familiar entraba. Era el chico que había sido el cantante principal del Victoria Ocampo, el colegio que había vencido al grupo del cual se había graduado en la nacional. El chico que había destruido los sueños de su novio como productor de bandas y las esperanzas de su hermana y de sus amigos por un título nacional: “Hola, mi nombre es Agustín Vendehumoller y soy graduado del año 2012 del Instituto Victoria Ocampo. Fui el cantante principal del equipo ganador de la competencia nacional de bandas del año pasado, y voy a estar yendo a la UM para el otoño. También fui actor del Cirque Du Soleil”.

“Gracias” dijo Alejandro. “Ella es Felicitas Alighieri, la suplente para Eva Perón. Quiero que ustedes dos interpreten un dueto del musical”.

“Sé quién es ella” dijo Agustín. “Fue la cantante principal de Nowhere cuando ganaron la nacional en el 2011”.

“Tenés muchos contactos, Felicitas” dijo Alejandro. “Bueno, quiero ver lo que ustedes dos pueden hacer con esta canción”.

Felicitas estaba segura de que este sujeto tampoco era la persona favorita de Daniel. Pero ya se había molestado por una persona audicionando, no podía molestarse por otra. Subió al escenario para realizar el número solicitado.

“Gracias” dijo Alejandro. Mientras Agustín abandonaba el teatro, Felicitas esperó que nadie más que viniera fuera un posible detonante. Afortunadamente, nadie más lo fue.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Manu Cacace’s story.