Shigatsu wa kimi no uso, la música inaudible
Antes de nada, quiero dejar claro que con este escrito no pretendo emitir un veredicto u opinión sobre si Shigatsu wa Kimi no uso es un buen o mal manga. Paso de entrar en esos debates, y sinceramente, todo el mundo ha dado su opinión al respecto sobre la totalidad de la obra, poco puedo aportar en este sentido que no se haya tocado ya. Hoy quiero dedicar este post a la que, a priori, considero la mayor habilidad de este manga. Su capacidad para transmitir la pasión por la música.
Tomando como base lo que es, un medio mudo, podríamos pensar que un manga de temática musical no es la mejor apuesta a la hora de llegar a un público. Quizá, pensemos que la música necesita ser escuchada para transmitir una serie de sensaciones. Y en parte, no estaríamos equivocados, pero Shigatsu tira abajo este muro y consigue lo que parecía imposible. Hacernos llegar la música sin tener que escucharla.

Todos los personajes de Shigatsu sienten y viven la música de diferente forma, interpretándola según su carácter, pasado y relaciones personales. Y Arakawa plasma con gran maestría el interior de cada uno de ellos, expresando mediante una “música visual” lo que no pueden transmitir con palabras.
La obra de Naoshi Arakawa conecta, desde sus inicios y hasta su conclusión, personas, sentimientos y música. No es de extrañar que un producto cultural nipón presente un fuerte intimismo. Pero sí lo es, que lo haga de forma tan clarividente y directa. Cada escena transmite la fortísima carga emocional que las diferentes piezas musicales esconden en su interior, haciendo llegar tanto los sentimientos del personaje que plasma la partitura, como los del propio autor de la misma. Reinterpretando las grandes obras clásicas y haciendo llegar aquello que pretendían transmitir a su público hace siglos autores como Bach o Chopin, y añadiendo matices propios de unos personajes que se encuentran rodeados por una trama ficcional.

Cada personaje de Shigatsu expresa como siente la música, relata su camino marcado por el sacrificio, el dolor, la entrega y la lucha, y lo hace mediante música. Porque al fin y al cabo, son músicos. Su pasión por este arte me ha llegado de forma tan clara que casi puedo percibir lo que siente un músico cuando se sube al escenario, casi puedo apreciar su cansancio acumulado con cada hora de práctica. Con este manga he llegado a sentir la tensión de los minutos previos a una actuación, o la adrenalina que se libera al tocar el piano ante un público en vilo. Puedo incluso, llegar a entender el placer de una gran actuación, y todo esto sin escuchar en ningún momento su música. Perdón, estoy mintiendo, sí que la “escucho”, pero no de la forma en la que lo hago normalmente.

El propio Eiichiro Oda, autor del famoso manga One Piece, ya alabó la capacidad de Arakawa para crear un manga del que según él es el género manga más difícil de elaborar. Oda admitió sentir envidia de la gran capacidad expresiva que posee Shigatsu, de su habilidad para hacer llegar la música al lector pese a las carencias de su género y formato.
Antes de cada fecha de entrega, como forma de relajarme, terminaba leyéndolo y me olvidaba de mis manuscritos. Conseguí que todo el estudio terminara comprándolo de vuelta a casa.
Es tan bueno que no puedes hacer otra cosa que querer ver cual es la siguiente viñeta.
Con estas declaraciones Oda confirmó lo que siente cualquier lector de este manga, la expresividad y capacidad para hacer llegar un mensaje de forma tan profunda demuestra el trabajo de una obra que se ha llevado innumerables premios por su buen hacer.

Cada pieza interpretada tiene su motivo y significado, cada viñeta tiene un porqué que ayuda a completar el significado de la composición y al propio personaje que la interpreta. Cada plano está elegido con sumo detalle y cada dibujo define lo que la escena es y pretende ser. Y es que Shigatsu se expresa a dos niveles, definir un intimismo tan fuerte y profundo mediante la música no es fácil, pero plasmar esa música en viñetas es todavía más complicado y requiere de una maestría incluso mayor.
Para terminar, me gustaría mencionar solo de pasada al anime. Sinceramente, por razones obvias, la adaptación animada de Shigatsu resulta más completa que el propio manga. Es algo evidente. Pero esta comparación pone todavía más en valor a la obra original, pues esta llega al lector pese a las limitaciones de su género. Yendo más allá de la superficie y explorando las emociones propias y ajenas, superándose a cada capítulo que pasa y explorando en su propio ser.

Y es que llevamos escuchando música toda la vida, pero nunca la habíamos sentido de este modo. Sin utilizar nuestro oído, solo con nuestros ojos. Reflejando cada nota en nuestras pupilas, coloreando la partitura en nuestros ojos con una plumilla y un par de viñetas, imprimiendo en nuestro ser una pequeña parte de lo que es este maravilloso arte, la música.
