Solo una cajita más…

Eme
Eme
Aug 27, 2017 · 7 min read

Recuerdo que cuando aún era un chavalín me encantaban Los Simpson, apuraba al salir de clase para intentar llegar al menos al segundo capítulo que emitían, y creo que todavía siguen echando, a eso de las dos de la tarde. Mis personajes preferidos por aquel entonces eran Maggie y Bart. Homer me hacía mucha gracia, pero no pasaba de ahí. Mientras, un miembro de la familia destacaba por lo poco que me gustaba. Esa era Marge, la veía como un personaje muy aburrido, que intentaba poner algo de “cabeza” en medio de esa alocada familia, ¿pero a quién diantres le importa el sentido común en una serie como Los Simpson? En uno de los capítulos de sus innumerables temporadas, Marge se vuelve adicta al juego, de forma que el casino se convierte en su “droga”. Deja atrás todas sus responsabilidades, y se mete de lleno en la vida de las apuestas y las tragaperras. Este hecho gana relevancia porque es precisamente Marge, la persona con más juicio de toda la familia, la que se deja llevar por esa vorágine que es el juego. Si dichos problemas los tuviese Homer no tendría importancia más allá de las risas que pueda ocasionarnos. Homer, al fin y al cabo, es idiota. Sin embargo, ver a Marge en esa situación, sufriendo por no ser capaz de controlarse a sí misma y asumiendo que sufre un problema psicológico, fue un detalle que se me quedó grabado en la memoria. Quizá desde ese capítulo valoré mucho más a Marge y entré en contacto, por primera vez, con el término “ludopatía”.

El capítulo que os decía…

Sin lugar a dudas Overwatch es un grandísimo juego, sus cualidades son excepcionales, Blizzard sabe crear obras que se juegan y se sienten realmente bien. Y su nuevo título no iba a ser menos. Con un elenco de personajes variado en el que hay lugar para numerosas etnias, personalidades e incluso físicos. Consiguiendo que sus jugadores se sientan representados, tanto fuera del juego como en el propio “in game”, cada personaje se juega diferente y sus habilidades permiten desarrollar muchos estilos de juego. Un único jugador podrá tener a sus “personajes favoritos” y a los “personajes con los que juega mejor”. Algo que explica su tremendo fandom. Del cuál los desarrolladores se sienten muy orgullosos.

Por si esto fuera poco, Blizzard ha creado una auténtica bomba, y es que su juego es tremendamente divertido, lo que responde directamente a un espléndido trabajo a nivel técnico, con un asombroso apartado sonoro que resulta imposible no reseñar, un diseño de niveles que hace que todos sus mapas sean disfrutables y una construcción de sus mecánicas en constante mejora y evolución. Ese mimo y esfuerzo hacen que este sea uno de los mejores títulos del año pasado, resultando en un videojuego tremendamente entretenido. Y adictivo. Porque por primera vez en un videojuego, y salvando muchísimo las distancias, me siento como Marge en aquel capítulo.

Porque sí, Overwatch me parece y es una grandísima obra, sin embargo también es, en cierta medida, injusto con su jugador. No tanto como otros títulos, pero injusto, al fin y al cabo.

¿No te ha tocado la skin que querías? No te preocupes, sigue jugando

Las famosas “loot boxes” nacieron como un método para conseguir que los jugadores realizasen micropagos en juegos “free to play” o destinados a dispositivos móviles (juegos que por lo general son de descarga gratuita o requieren de un pago prácticamente insignificante). De este modo, las compañías se aseguraban obtener ingresos de sus propios jugadores a cambio de ítems, personajes o “skins”. Desde su aparición nacen dos vertientes a la hora de entender su funcionamiento y recompensas al jugador. Por un lado tenemos aquellos juegos que permiten obtener mejoras importantes para el jugador y que afectan al juego a un nivel mecánico a través de sobres o cajas, tales como armas, “boosts”, personajes más fuertes o cartas. Este funcionamiento fue denominado al instante como “pay to win”, y la traducción es literal. Cuanto más pagues, mayores posibilidades tendrás de ganar. De forma que la práctica o habilidad pueden ser fácilmente sustituidas por dinero. Afortunadamente, Overwatch no pertenece a este primer grupo, y de hecho si lo hiciese, este texto sería completamente diferente. Es un método que, creo, no hace ningún bien ni al juego, ni a la industria. Por fortuna, el título de Tracer y compañía se libra, sin embargo, sus creadores no es la primera vez que flirtean con esta forma de entender los micropagos, solo hace falta ver a su famosísimo juego de cartas online Hearthstone, un “juega para ganar” de manual. Por otro lado, Hearthstone es gratuito, mientras que si quieres jugar a Overwatch tienes que pagarte una copia para poder hacerlo. Aún con eso, creo que es preferible cobrar por un juego una única vez y no preocuparte porque el dinero puede desbalancear las partidas. Aunque no hace falta ni mirar a los videojuegos para encontrar ejemplos similares. Magic The Gathering o Yu-gi-oh! son los ejemplos más claros fuera del mundo de los videojuegos. Y quizá los iniciadores de este método.

Road to be the next Pegasus…

Como decía, Overwatch junto con juegos como Rocket League o Counter Strike no pertenece a este primer grupo, sino al segundo. Aquel en el que las cajas de botín solo permiten obtener elementos que influyen en la personalización de sus personajes. No afectan al juego y solo son meramente estéticos. Entonces, ¿dónde está el fallo?

El tiempo es increíblemente apreciado en la sociedad actual. Su valor es incalculable y nadie va sobrado de horas en su vida ordinaria. Sin embargo, en Overwatch el jugador tiene dos formas de pagar las recompensas, con minutos o con dinero.

El sistema que Blizzard emplea en sus loot boxes premia al jugador que más juega y eso no me parece mal, de hecho, tiene sentido, cuantas más personas jueguen a su juego mejor para la compañía norteamericana. El verdadero problema surge cuando para obtener una sola caja tienes que jugar durante una hora o incluso más. Y esto no acaba ahí, las cajas contienen cuatro ítems de modo que, según el ratio, al menos en una de cada 10 cajas abiertas debe tocarte como mínimo un ítem legendario. Esto provoca que la mayoría de botines que abrimos durante el juego contienen objetos que resultan ineludiblemente irrelevantes (líneas de diálogo, graffitis o iconos). Y sí, existe la posibilidad de pagar, con dinero virtual, por aquello que más nos interesa, sin embargo, conseguir dinero ya requería una importante cantidad de horas. Y tras la última actualización es todavía más complicado. Las cantidades de dinero obtenidas han disminuido de forma exponencial al reducirse el ratio de ítems repetidos que pueden llegar a tocarnos.

Oh, vaya. Otra impresionante caja…

Entonces si no disponemos, como es normal, de tanto tiempo para dedicarle al juego de Blizzard, pero aún así queremos conseguir esa skin de nuestro personaje favorito. ¿Cuál es la opción? Sí, los micropagos. Micropagos que no difieren mucho del acto de echar una monedita en la tragaperras y que nos acercan al señor mayor que hemos visto infinidad de veces quemando la máquina en nuestro bar más cercano.

¿Es entonces el sistema empleado por Overwatch el mismo que se emplea en el juego, o las apuestas y que genera un problema tan grande como la ludopatía?

Estas cajas, como en otros tantos juegos ofrecen una recompensa segura al adquirir estos intentos. Es decir, no existe una pérdida de dinero total como si existe, por ejemplo, en las máquinas tragaperras o las apuestas. Además, los ratios de victoria son seguros y se cumplen, de modo que no puede incluirse en la denominación de “juego de azar”.

Pero también es cierto que, pese a que no sea igual y la diferencia sea insalvable. Blizzard, hasta cierto punto, coquetea con esta posibilidad.

Overwatch es terriblemente divertido, pero aparte de la sensación de victoria o el poder pasárnoslo bien jugando, su única recompensa para el jugador son estos botines que obtenemos cada cierto tiempo y que en su gran mayoría resultan muy decepcionantes.

Este binomio de diversión y búsqueda de la azarosa recompensa entraña una armonía tortuosa para el público, al que se le obliga a jugar y jugar para obtener lo que quiere o a poner dinero de su bolsillo. Sea cual sea su decisión, lo único que estará consiguiendo son “intentos” para que en un golpe de suerte pueda llegar a tocarle lo que desea. ¿Es lo mismo que Magic:the Gathering? No, es bastante menos malo porque no es un pay to win. ¿Es un buen sistema? Desde luego no es el sistema ideal.

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