“Bob” vs “Leo”
Por Juan Manuel Ibarra
Nueva York es una de las ciudades más reconocidas a nivel mundial, principalmente por su gran ambiente cultural, artístico, y por su rica historia. En la primera mitad del siglo XX, Nueva York fue responsable de recibir a una gran cantidad de inmigrantes provenientes de Europa y el resto del mundo; un país que vio a una gran cantidad de sus habitantes partir hacia la tierra de Manhattan fue Italia, así que en 1942 tenemos una ciudad con una fuerte población italoamericana, en una de las capitales mundiales del arte. Es en este contexto en el que nace uno de los mejores directores de la historia del cine internacional, Martin Scorsese, quien, habiendo nacido en una ciudad donde el arte está a la vuelta de la esquina, realizaría un largo trayecto para llegar al lugar en dónde revolucionaría la industria del cine: Hollywood, California.
Martin Scorsese comenzó su carrera filmográfica en 1965, con Who’s that knocking at my door?, una cinta que marcó el debut del director, Scorsese, y de su personaje principal, Harvey Keitel; sin embargo, tuvieron que pasar 8 años para que este director pudiera alcanzar un nivel de reconocimiento considerable, y dicho reconocimiento fue propiciado por el estreno de Mean Streets, su tercer largometraje. En ella podemos ver varios rasgos que se repetirían en futuras producciones de Scorsese, como el hecho de que la narrativa se desarrolla en la ciudad de Nueva York, su interés en representar la violencia en la vida cotidiana de personajes criminales y, por supuesto, su estilo visual. Pero quizás lo más importante es que aquí se da el inicio de su colaboración con Robert De Niro, un actor que junto a Scorsese haría alrededor de diez películas que le dieron amplio, y merecido, reconocimiento a ambos.
De Niro y Scorsese se convirtieron en una dúo leyenda, a lo largo de lo que restaba del siglo XX. Su colaboración creó clásicos instantáneos, tales como Taxi Driver, Raging Bull, The King of Comedy y Goodfellas. Casino, cinta estrenada en 1995, fue la conclusión de su asociación y dió pie para que ambos tomaran diferentes caminos, por un lado De Niro se concentró en un cine más cómico y familiar; por el contrario, Scorsese continuó manejando temas de peso y crítica, pero esta vez con un actor protagonista que comenzaba a tener un auge en su carrera a inicios del siglo XXI; hablamos de Leonardo Di Caprio.
Las películas que Di Caprio protagonizó para Scorsese, poco a poco tomaron ritmo y se fueron haciendo del agrado de los fanáticos del gran director. Cintas como Gangs of New York, The Aviator, The Departed y The Wolf of Wallstreet, tomaron la base del trabajo de Scorsese en el siglo pasado, siendo ésta el retrato de hombres que buscan la cima y se encuentran con problemas en el camino y la línea de meta, y le dieron un giro para no concentrarse más en la población italoamericana de Nueva York. Di Caprio parece haber sido una buena elección de Scorsese para poder adentrarse en esta nueva ruta, pero es difícil negar que muchos de los seguidores de su filmografía se encuentran esperando el regreso de Robert De Niro en uno de sus próximos filmes.
De Niro y Di Caprio son, idudablemente, dos actores muy talentosos que ya imprimieron su nombre en la historia permanente del cine. Ambos se han llevado a casa un premio de la Academia por Mejor Actor, dos en el caso de De Niro, además de múltiples nominaciones por sus colaboraciones con Scorsese. Es claro que tanto uno como el otro tiene mucho que dar frente a una cámara de cine, pero son dos actores que terminan por ser muy diferentes. Por un lado, Robert De Niro se muestra como el estereotipo de un italiano que está en la pantalla para golpear gente y hacerte pensar que eso es un hombre de verdad, además de ser un actor entrenado por la vieja escuela y basar muchas de sus actuaciones en la técnica del método de Stanislavsky; mientras tanto, Leonardo Di Caprio es un actor que se puede decribir como la cúspide de la estrella de cine en Hollywood, siendo suficientemente guapo y carismático como para atraer un público que normalmente no acudiría a una sala que proyecta una película de Scorsese, además de ser un actor que posee una presentación natural en cada papel que interpreta.
No me atrevería a decir que alguno de los dos es superior al otro, aunque si me voy directamente a mis gustos, De Niro gana los 12 rounds de la pelea. La verdadera importancia de remarcar el éxito de ambas etapas en la carrera de Martin Scorsese, es que me parece un momento adecuado para que se haga una combinación que para los “scorsesianos” sería épica. Con Scorsese y De Niro teniendo 73 años, el tiempo se está haciendo corto; por otro lado, Di Caprio está en el momento máximo de su carrera. No sería la primera vez que estos dos actores se enfrentan en una película, ya que en 1993 protagonizaron la cinta titulada: This Boy’s Life, en donde De Niro encarnaba al padrastro de Di Caprio; sin embargo, esta película presentaba a un Leonardo Di Caprio que apenas comenzaba su carrera, y Scorsese no tuvo nada que ver en ella. Si alguien debe, y puede, juntar a estos dos ídolos del cine, es Scorsese; y, después de habernos hecho especular tanto sobre la posibilidad de este proyecto, definitivamente será un trabajo que todos (espectadores y cineastas) disfrutarán.