Tabata Rojas

Cine y T.V.

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Belle De Jour

Luis Buñuel

Belle De Jour es el titulo de la obra maestra del gran director Luis Buñuel, basada en la novela de Joseph Kessel.

Comenzaré por dar una breve sinopsis de esta obra maestra.

Severine Serizy (Catherine Deneuve) es una adinerada mujer, casada con el joven y prometedor cirujano Pierre (Jean Sorel), que se siente encerrada en una “jaula de oro” y frustrada por sus peculiares deseos sexuales. Un día, decide salir a las calles parisinas en busca de algo o alguien que pueda satisfacerla. Un amigo cercano menciona el burdel de Madame Anais (Genevieve Page), quien la llamará “Belle De Jour”. Llena de dudas e inseguridades, Severine, decide integrarse al burdel, convirtiéndose en una codiciada prostituta.

En este maravilloso e intrincado drama erótico, lleno de tintes surrealistas, Luis Buñuel nos sumerge, como ya es costumbre, en una ácida y ágil crítica a la burguesía, la hipocresía y, sobre todo, a los más recónditos, pervertidos, desviados y reprimidos deseos sexuales, todo ello centrado en el personaje interpretado por la hermosa y rubia Catherine Deneuve, cuya frialdad, ensimismamiento e hipócrita inocencia consigue cautivar a cualquier espectador, haciéndonos pensar en nuestra propias desviaciones y perversiones.

No podemos dejar el crédito de una maravillosa actuación sólo a Catherine Deneuve. Dos memorables personajes encarnados por Michel Piccoli y Pierre Clementi, que realizan un maravilloso desempeño al darle vida a tan complejos personajes. Michel Piccoli nos cautiva con sus matices irreverentes y cínicos, mientras que Pierre Clementi lleva a cabo una gran actuación como un bribón irascible, irracional y enamorado de nuestra burguesa dorada, Severine.

Belle De Jour es un claro ejemplo del discurso y búsqueda del desarrollo del mismo, del gran maestro aragonés Luis Buñuel. El erotismo y la burguesía son temas concurrentes en su obra y en esta entrega los vemos conjugados para difundir un ejercicio sexual mesmerizante con su habitual imaginario surrealista.

La fusión entre su gusto por la búsqueda de espacios oscuros en la faceta primitiva del ser humano y su implacable mirada crítica al mundo burgués, nos da como resultado esta puesta en escena que relata las aventuras y desventuras de nuestra burguesa de oro Severine.

Está de más mencionar la maestría con la que Buñuel aborda del erotismo, al morbo y seducción por lo desconocido y lujurioso, todo como evasión de la rutina cotidiana.

Los sueños y la realidad, el surrealismo y el realismo, la simbología y la banalidad son sólo algunos de los factores que se unen en el film para llevarnos al interior de la mente de la contradictoria, distante, pesarosa y enigmática Serverine.