Un instante, muchos días

@anneinpaintland

Cuando al cruzar la Rambla en bici para ir a trabajar el corazón se convierte en vidrio y se rompe de un golpe de calor de agosto mezclado con lágrimas, angustia, rabia y mucho dolor sólo puedo pararme en el semáforo del carrer Hospital, recoger discretamente los trocitos de cristal de alma y pegarlos con mucho amor. Saludar como cada mañana al señor que, desde un portal del carrer Xuclà, me dice ‘Bon dia, guapa’. Respirar hondo. Dejar sentir la impotencia y la tristeza de alquitrán. Agradecer que estoy viva. Y disfrutar desde la consciencia del regalo enorme que es, simplemente, estar aquí.

Barcelona, 20 de agosto de 2017