Retos que enfrentan las mujeres al emprender.

Por: Jimena Pardo

Coundadora de Carrot & Emprendedora Endeavor

Escribir sobre este tema es muy difícil. Todos los días vemos claros ejemplos de cómo todavía estamos atrás en una equidad de oportunidades laborales entre mujeres y hombres.

Más que ponerme a discutir sobre ese evidente problema, me gustaría compartir cómo ha sido mi experiencia emprendiendo como mujer. Entiendo que siempre he sido afortunada y que mi caso no representa el genérico de la población. Como no soy una experta en el tema de equidad de género, hablo de mi experiencia desde un forma propositiva, sabiendo que soy muy suertuda.

Mis dos papás trabajan y desde chica me enseñaron hacerlo. Tengo el ejemplo de un gran emprendedor que fue mi abuelo, quien también me empujó a estudiar una Ingeniería a pesar de ser “una carrera para niños”. En mi casa nunca hubo una diferencia entre lo que podría lograr un hombre o una mujer.

Diego, mi cofundador, fue generoso conmigo al invitarme a este gran proyecto. Durante los cinco años que trabajamos juntos, siempre tomamos decisiones como iguales. Tengo la hipótesis de que es un gran hombre; justo, noble, respetuoso y equitativo, porque tiene una mamá increíble. ¡Busquemos más hijos de mamás increíbles que nos den un espacio igualitario!

En los casi seis años que llevamos emprendiendo, nuestro equipo ha sido en su mayoría conformado por mujeres. No porque tuviéramos una preferencia, ni mucho menos una “cuota” que cumplir, sino porque el talento que ha tocado a nuestra puerta es femenino. Hoy, somos mujeres quienes llevamos las riendas de un negocio de renta de autos y una industria que lleva, desde la época de Ford, siendo administrada por testosterona.

Tengo el placer de haber emprendido y trabajado de la mano con un fondo que “walks the talk” en el tema de equidad. @ferlelo y @fantoni no solo han invertido en Carrot, con su “tough love”, sino me han empujado a lograr y soñar grandes cosas. Sin embargo, ¡son hombres! Me he topado en situaciones que no viene al caso pedirles un consejo, sobretodo porque no me lo podrían dar. ¿Cómo explicarles lo que es exponer en un consejo completamente masculino? Quizá ven tan normal mi participación, que ni se han dado cuenta. Por eso, y mi mejor tip en este artículo para cualquier otra emprendedora, es pedir ayuda.

Específicamente agradezco a @RoblesSusanaro a quién le pedí un consejo hace un par de años. Me enseñó que hay que afrontar a quien parezca que tiene un problema con nuestro género, no buscando pelea, sino identificar si hay algún prejuicio y asegurarte de que no sea un problema a futuro. Mira que se necesitan pantalones.

Por otro lado @Atortajada, me recomendó el valiosísimo consejo de reconocer las personalidades y motivos de la audiencia a la que te vas a enfrentar para poder tomar mejores decisiones y reacciones de sus comentarios. Gracias infinitas a las dos, y que sepan que su tiempo, consejo y mentorías, no son en vano, tengo el compromiso de llevarlas a otras mujeres con problemas similares. Las mujeres estamos creando una cadena de favores, que si algo nos caracteriza, es que crecerá y será más fuerte que cualquier otra.

¿Con qué sí me he topado? Tenemos un gran problema de percepción de un profesionista. Cuando el jefe es muy estricto, disciplinado y certero, la expresión coloquial es “es un fregón”, mencionada con cierto orgullo de trabajar para alguien a quien no se le escapa nada, y con algo de suerte, a quien se le puede aprender. Cuando la jefa es muy estricta, disciplinada y certera, la expresión coloquial es “esa vieja es una perra”, expresión agresiva mencionada con cierto resentimiento y de forma despectiva donde se intuye que está siendo más ambiciosa de lo que debería y que tiene un problema de actitud.

Tengo un handicap. No me gusta que me inviten profesionalmente por un mezcal o unas chelas. No aguanto mucho el alcohol y cuando lo tomo me gusta hacerlo con familiares y amigos. Me gusta tener juntas tempraneras y con un café, dónde estoy en control de lo que digo y lo que hago. Las mujeres somos más vulnerables con copas. No pretendo cambiar la costumbre de miles de años de cerrar deals en copas, pero quiero que seamos serios cuando nos veamos.

Me preguntan todo el tiempo: ¿qué se siente ser la jefa y ser mujer? Me da mucha flojera la pregunta. Se siente lo mismo. Lo importante es saber qué necesitamos para ser más jefas mujeres. Ser un buen jefe/jefa es contratar a un buen equipo y dejarlo trabajar. Tampoco voy con todo mi equipo restregándoles que soy la J.E.F.A., supongo que si fuera hombre tampoco lo haría.

Me cuesta trabajo identificarme con el activismo de bureau. Pero sí leí su versión más cómica; Bossypants de Tina Fey (ya sé, fatal, qué falta de seriedad). En algún capítulo cuenta cómo personajes de la comedia afirman y generalizan que “las mujeres no son graciosas”. No me imagino que haya pasado alguna reunión en la que un grupo de hombres tipo Club de Toby hayan confirmado “no trabajemos con Pime, es una mujer, no es buena / es inestable / es manipulable / es débil”, pero si ese fuera el caso, mi respuesta sería la misma que Tina –“Who cares?”- Si piensas así prefiero no trabajar contigo y voy a seguir enfocada en lo que me corresponde. Solo el tiempo orgánicamente te hará cambiar de opinión. No hay mejor arma que unos buenos números y tracción en tu negocio para convencer a un inversionista ó aliado a asociarse contigo.

A mí también me llena de rabia cuando en empresas pagan menos a mujeres, cuando los fondos no nos fondean, cuando nos acosan, o simplemente cuando un tipo se atreve a participar en un panel del tema sin saber de lo que está hablando sólo para fanfarronear su aceleradora. Sin embargo, no me peleo con ser mujer emprendedora, lo disfruto. Invito a todas las demás a que enunciemos lo increíblemente buenas que somos, lo bien que trabajamos y lo lejos que podemos llegar.


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