Qué podemos aprender del protocolo

Daniel Fersztand
Daniel.Fersztand@MetodoDeRose.org
São Paulo, Brasil
“Mucho pierde quien nada tiene. La oportunidad de dar.” DeRose

Hace poco estuve una semana en São Paulo, haciendo una capacitación para directores de escuelas del Método DeRose en la Sede Central. Siempre que voy la paso muy bien. Visito amigos, aprendo mucho, vibro con la intensidad de esa ciudad imponente por su dinámica y su riqueza cultural. Y lo que más disfruto: paso un tiempo junto a una de mis personas favoritas, el Comendador DeRose.

Un día, acompañándolo en su auto a uno de los almuerzos semanales en el Rotary International de São Paulo, me comentó mientras conversábamos de todo un poco, seguramente para ir poniéndome en tema antes de llegar, que en las normas del protocolo existe una pauta: solo cede la precedencia quien la tiene. Esta regla de la etiqueta social se refiere al hecho de que cuando una persona de mayor jerarquía cede el paso a otra, esta debe siempre aceptar esa cortesía. De alcance bastante práctico, la norma acarrea un principio más amplio: solo puede dar algo quien ya lo tiene.

Me quedé como degustando mi nuevo aprendizaje, dejando que se generaran asociaciones y aplicaciones diarias de ese concepto. Para dar fuerza, hay que tener fuerza. Para dar poder, hay que tener poder. Para dar tiempo, cariño, ¡hasta dinero!, hay que poseerlos previamente. Para dar, hay que tener. Cuanto más se tiene, más se puede dar…

Cada vez que tenemos una cortesía con alguien, nos situamos en una situación de fortaleza. Y por el contrario, cada vez que perdemos la paciencia o somos groseros o mezquinos con cualquier persona, damos una muestra de nuestra propia debilidad. La tolerancia, la apertura, la generosidad, son muestras de personalidades más seguras de sí.

A mí, en lo personal, me sirve pensar de esa manera cuando se genera un conflicto. Mi tendencia natural, instintiva, me lleva a querer imponerme. Tenemos que saber que siempre que reaccionamos con agresividad es porque nos sentimos amenazados. Todos los animales reaccionan así. Saber esto nos sirve para entender que cuando cualquier otra persona se comporta de manera agresiva con nosotros, es porque debe haberse sentido amenazada primero. Y sentirse amenazado puede ser tanto por una situación real como imaginaria. Puede ser una cuestión de autoestima. Cuanto más fuertes somos, o nos sentimos, más difícil es que algo nos haga sentir bajo amenaza. Y, en consecuencia, más fácil nos resulta ser gentiles.

La gentileza es una de las maneras que propone el Método DeRose para resolver situaciones reduciendo drásticamente el conflicto. En términos de costo / beneficio, siempre va a ser más favorable evitar la confrontación. Gentileza puede ser pedir perdón aun cuando no se haya tenido la culpa de un accidente; gentileza puede ser tratar de pensar con la cabeza del otro y entender que cada uno tiene su realidad. Gentileza con elegancia, con cortesía; gentileza con la frente en alto de quien está seguro de sí y tiene la confianza suficiente como para no sentirse amenazado, no tener miedo. La cortesía otorgada por quien la tiene.

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