#DiaDelVoleyArgentino
Marti McFly aparece el 10 de octubre de 1982 en el Luna Park con su Delorean y su skate flotador, lo mira a los alemanes y les dice, van a tener un match point, una vendida, ellos van a amagar a armarla, pero no, señala al central alemán y le dice: vos empujala para el otro lado y ganan. Argentina pasa a jugar por el noveno puesto en Catamarca y las fotos de las medallas del Mundial 82, de Seúl 88, de los Panamericanos del 95 y de las victorias ante Brasil en JJOO empiezan a borrarse abruptamente, como se borran también las nuestras con el vóley.

Sin ese golpe de suerte, qué sería de la vida de esta generación que marcó al vóley argentino?. Sin la chance de seguir peleando por dar vuelta el partido y después colgarse la de bronce, salir en el Gráfico y tener hijos (?)…

Cierren los ojos y piensen un vóley argentino sin Sohn, Velasco, Martínez Granados, Conte, Kantor, Castellani, Uriarte, Getzelevich, Solari, Weber, Quiroga, Puccinelli, Wagenpfeild, Cuminetti y Wiernes. Tal vez no sin ellos, pero con ellos con la fama de Carlos Portugal, Luis Lufrano, Julio Sorrequeta o Roberto Ramos que fueron campeones sudamericanos en 1964 y que no salen ni en Google (?).
Ese momento bisagra de un 10 de octubre es nuestro “El hombre llegó a La Luna”. Por eso es que este #DiaDelVoleyArgentino nos marca a los que practicamos este deporte. Es un día para saludar a compañeros de equipo, a rivales, a jugadores, entrenadores, árbitros, planilleros, periodistas y dirigentes que hacen nuestro vóley.