Que vuelva el vóley playero

Cuenta la historia que en la playa se jugaba al voley 6 contra 6. Que los chicos, los mayores y las señoritas ligeras de ropa se entretenían en las arenas argentinas, a metros del océano atlántico, con una red en el medio, entre el calor y el viento y relacionándose como Morgan lo manda. ¿Qué pasó con esta movida?.

Cuando era chiquito, tipo 10 años, compartía veranos con mi hermano mayor, el jugaba al voley como un campeón, y con sus amigos estaban siempre en la canchita del balneario. Yo me sentaba, ponía mi espalda en uno de los postes de la red y deseaba en voz baja “Que falte uno, que falta uno, que falte uno…”. Me costó 2 años poder jugar, antes, cuando uno del equipo decía “Me voy al agua”, mi hermano enseguida miraba alguna chica que le gustaba y la invitaba a jugar.

Lo lindo de todo esto es que aparecía uno con un short de Vélez y jugaba, otro con una remera Olympikus de Brasil y jugaba, una piba que sabía golpear de arriba y adentro del equipo, un viejo con onda? También adentro. En un equipo podía haber jugadores y jugadoras de todo el país de cualquier categoría.

El sistema era como en todos lados, un cantaba equipo al último que canto equipo y así se podía hacer una cadena infinita. Claro que siempre estaba el que decía “Pero yo le avisé a Fulano, estaba antes que vos” o el equipo que canta equipo con sus 6 jugadores y se jugaban 3 partidos hasta que todos se daban cuenta y los querían matar. Otro personaje era el comodín, ese que jugaba bien y bueno, perdía y volvía a entrar en el siguiente equipo porque, o faltaba uno o ya estaba contado.

Así fueron mis veranos con el vóley playero, los partidos se ponían picantes, pero los que durante todo el año jugábamos 80 partidos a muerte, la cosa pasaba por otro lado. Conocer minitas, jugadores de otros equipos que después te los cruzás en los torneos y divertirte con tus amigos.

Siempre respetábamos a todos, si llegamos y estaban jugando 8 wachiturros en zapatillas les decíamos que teníamos equipo, y le jugábamos a muerte, onda que no quieran jugar más. Las peleas por los puntos, por el pique afuera o adentro en una línea marcada con el pie y los clinchs asesinos eran moneda corriente.

No se cuando ni como, las canchas fueron desapareciendo, de una cada 2 o 3 balnearios pasaron a 1 cada 10 y se fueron extinguiendo. Se perdió el “Vos dónde jugás? Ah, conocés a…”. No están esas minitas que la rompen y que encima están re buenas y que llegaron a la playa con el grupo de amigas del club. O esas que no tienen ni idea pero que le ponen onda.

Basta de Beach volley, de ese dos contra dos aburrido y exclusivo para hombres. Que vuelva el voley playero, el de 6, el que deja que jueguen todos. Vos en tu playa, luchá para que vuelva, o para que siga. Juguemos todos.

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