Adiós al #Peopleporn (si es que eso existe) o por qué cerré mi cuenta de Instagram.


Por estos días leí en alguna parte que lo que uno debería tratar de hacer, sea por personal branding o por salud mental, era cambiar en internet (y por ende en redes sociales) así como se cambia en la vida. Cuando abrí mi cuenta de facebook en 2007 recuerdo que había gente que hacia un esfuerzo enorme por publicar hasta el mas mínimo detalle de su vida privada y hoy sus perfiles son privados. Eso es normal. El estado actual de mi vida social en red podría resumirse así: facebook para publicar cosas que me parecen interesantes y hacerle bullying a mis amigos, twitter para seguir y retwitear a personas influyentes de la industria en la que trabajo (por eso casi todos mis tuits son en inglés), LinkedIn para lo mismo de Twitter y whatsapp para comunicarme con todo el mundo (aunque ya a todos les dio por empezar a llamarse por ahí… como ibamos de bien!). El problema es que Instagram como que no, como que tomé un par de fotos y después practicamente abandoné la app. No va conmigo, no me veo en la imperiosa necesidad de mostrarle al mundo gente (y la verdad no hay nada que mostrar de este cuerpecito ovalado entonces tampoco me voy a tomar fotos en el baño), carros, comida , animales o paisajes (los paisajes sí se los recibo).

No va conmigo, no me veo en la imperiosa necesidad de mostrarle al mundo gente, carros, comida (y la verdad no hay nada que mostrar de este cuerpecito ovalado entonces tampoco me voy a tomar fotos en el baño)


Y hablo de Peopleporn porque existe el #foodporn donde la gente le toma fotos a lo que se va a comer. Incluso ya vi una fusión de las dos donde el tipo con cuerpo rayado por las 5000 horas gimnasio que tiene encima se toma la foto con poca ropa sosteniendo la cámara por encima de la cabeza con una mano y el plato con la otra. En Instagram, aplica para cualquiera con líneas en el abdomen, producto estas del gimnasio o no.

Esta bien que para los de 15, estar en una red social como Facebook en la que se van a encontrar con los comentarios subiditos de tono de la tía bacana de una ex con la que terminaron mal hace un par de días, en una foto suya del último reventón del que salieron en hombros con otra nena, sea motivo para revolcarse pero, de ahí a que su vida en imágenes sea una oda a su inseguridad es por lo menos triste. Inseguro is the new famoso y a todos les parece cool.

Inseguro is the new famoso y a todos les parece cool.


Dan lástima pero eso no detiene los likes de quién sabe quién en sus fotos en vestido de baño y de las vacaciones en el exterior. Hace días conocí una nena con 70.000 seguidores y pude ver algunas de sus fotos después, estoy seguro que en la calle no la reconocerían ni 10 de ellos!

Leí en algún lugar (si, de hecho creo que en facebook) que eramos afortunados los mayores de 30 (aunque cabe anotar que algunos siguen en el plan veanme-quieranme) porque la mayoría de nuestras estupideces están en nuestras memorias o en el archivo de alguna abuelita, pero creo que cambiamos la inseguridad por la inconsciencia y ahora andamos a diestra y siniestra mostrando fotos de nuestros bebés sin saber las consecuencias ni las implicaciones legales a largo plazo. De repente mi feed se debatía entre el minuto a minuto de la vida de personas con las que no crucé palabra alguna en meses, gatos, perros y bebés, muchos bebés! que, dicho sea de pasó, no conocía en persona y que, es bastante probable, no fuera a conocer.

Lo que sucede en mi caso es que de repente me interesa mas apreciar el momento que tengo al frente que preocuparme por la cámara para capturarlo a pesar de que inconscientemente alguna vez haya metido la mano al bolsillo, no sé…

Mucha gente argumentará que Instagram es la red que quieras que sea, que hay cuentas super interesantes de fotógrafos famosos y de personas que vale la pena seguir. Es muy probable que sea así, yo sinceramente no conecté con la red social en sí, con ese espacio para el stalking y ese lugar de ¨bendecidas¨ desesperadas por likes, llevando una vida perfecta que ni ellas se la creen, con esa plaza de mercado en la que venden desde seguidores hasta esmalte para las uñas. Me da la impresión que sueltan una carcajada cada vez que publican los de ¨buen lunes para todosss!¨ probablemente desde su trabajo de oficina, su cama de desempleado o después del quinto bostezo antes de entrar al gimnasio.

Cada quién con lo suyo pero, lo que soy yo, ahí los dejo con sus comentarios y likes en fotos de comida y su televentas con filtro Hudson, Mayfar o Valencia.