Historia de una bufanda


Deseaba tanto la lisa bufanda de Caterina, se le envolvía alrededor del cuello como si fuera un suave abrazo. Mi madre trató de hacerla igual.

No podía esperar llevarla. Suavidad en estado puro…

Me picaba!

Tocar el hilo de nylon, en sus extremos, era peor que caer en un campo de cactus.

No era verdadera lana, era rugosa, en realidad ni siquiera olía bien.

Todavía deseo tanto la lisa bufanda de Caterina.

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