Una visión caleidoscópica

Fotografía de Laura Buckley.
Tenemos que aprender a ver la totalidad de las cosas, aprender a tener una visión completa.

Por Alberto De Legarreta

Un comediante nos hace reír porque señala una parte de nuestras vidas que resulta absurda cuando se observa de cerca. En una de sus rutinas, Jerry Seinfeld, de quien soy un gran admirador, señala aparentemente pequeña o nula diferencia que existe entre lo que nos parece “genial” (what is great) y lo que nos parece “pésimo” (what sucks).

Por supuesto, Seinfeld juega con los conceptos para hacer más graciosa su rutina. Sin embargo, tiene razón en señalar la radicalidad con la que elaboramos nuestros juicios sobre las cosas y sobre las personas, y la facilidad con la que podemos cambiar de opinión sobre si algo — o alguien — es genial o apesta. Mucha gente tiene opiniones contrarias sobre un mismo tema porque ambos extremos resultan convincentes. ¿Cómo los conciliamos? ¿Cómo puede ser algo genial y pésimo a la vez?

Hace poco hablaba con Ramón Muñoz, Presidente de la Comisión Nacional de Innovación de la Coparmex, sobre la complejidad de la era en la que vivimos. Él comparó a varios gurús del management, la economía y la sociología — quienes han intentado nombrar a nuestra era — con los ciegos de una antiquísima fábula indostana. En ésta, un grupo de ciegos tienen la tarea de tocar a un elefante y adivinar qué es. Ninguno lo logra, pues todos tocan sólo una parte del gran animal, así que sus juicios son incompletos — lo juzgaron como soga, serpiente, pared o tronco.

Sucede lo mismo que con el caso del great & sucks. Si sólo ves una parte de la cosa o persona y elaboras un juicio a partir de ella, cometerás errores. La separación del todo complica su comprensión. Sin embargo, estamos acostumbrados a separarlo todo, etiquetarlo y guardarlo en cajones diferentes. Le ponemos etiquetas a las personas — incluidos nosotros mismos — todo el tiempo. He escuchado cientos de veces la misma historia: “¿Un gastrónomo estudiando filosofía?”, como si las etiquetas “le gusta comer” y “le gusta pensar” no puedan ir juntas. Las personas — como la realidad — son como los elefantes en el cuento de los ciegos: tratar de comprenderlas al separarlas o al juzgar sólo uno de sus aspectos es el camino a elaborar juicios equivocados.

El filósofo mexicano Ambrosio Velasco dijo, en el 2º Coloquio de divulgación de la filosofía de la Universidad Panamericana, que la filosofía — o cualquier otra ciencia — academicista (es decir: que se pasa de rigurosa) es excluyente porque separa al elefante de sus partes, entonces es incapaz de comprenderlo. Por otro lado, la gran pensadora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz es buen ejemplo de lo contrario. Su filosofía es poesía, su literatura es pensamiento. En ellas integra alma y cuerpo, sentir y pensar, razón y corazón. Esos opuestos que no son opuestos son parte de una misma cosa, tan cercanos como sucks & great.

Entonces: si conocemos a la persona o a la cosa como un elemento completo e inseparable, entenderemos mejor su naturaleza y haremos mejores juicios sobre ella. Así es como podemos entender a algo o a alguien como bueno y malo al mismo tiempo, como deseable e indeseable, como necesario e inncesario. Ramón Muñóz le llamó a esta forma de comprender una visión caleidoscópica. El término me pareció tanto adecuado como bello y lo quise adoptar para mi beneficio.

Para desarrollar una visión caleidoscópica de la vida — las personas y las cosas — hay que fomentar la búsqueda del conocimiento diverso, colaborativo, acumulativo, conectivo — vinculante — , novedoso, creativo, productivo y complejo. Hay que trabajar en equipo y no conformarse con una sola perspectiva. Hay que desafiar los propios paradigmas de los que somos víctimas voluntarias.

Debemos aprender a ver la totalidad de las cosas a pesar de que eso signifique llevarle la corriente al pensamiento seccionante que impera en muchos ámbitos de estudio. La realidad es compleja y sólo con un estudio complejo podremos evaluarla adecuadamente.

Alberto de Legarreta es Director de Operaciones en Eudoxa.