El valor cultural de una empresa

Por Chloe Nava Ecobichon

La sociedad está conformada por varios elementos, entre ellos la empresa. El papel que juegan los empresarios dentro de una comunidad merece nuestra atención. No sólo son importantes en su aspecto económico (al crear empleos y activar la economía del lugar en el que operan) sino en su —gran— impacto cultural.

Este impacto se da por el simple hecho de que el trabajo de la empresa genera actividades influyentes en la formación de una comunidad, y al mismo tiempo proporciona criterios con los cuales sus miembros pueden evaluar la misma. Por lo tanto, el impacto cultural de una empresa sirve como medidor del desarrollo de la sociedad a la que pertenece.

Las empresas no generan únicamente un crecimiento económico, abren las puertas a un despliegue de actividades enriquecedoras dentro de la sociedad. Al promover el desarrollo de las personas se fomenta en ellas un interés por participar en su comunidad. Si no tomamos en cuenta el valor de la empresa en lugar de su precio, difícilmente podrá echar raíz dentro de la comunidad.

La cultura nos permite ser imaginativos y la confianza que adquirimos en probar cosas nuevas nos da una pauta para crear soluciones nuevas y buscar mejores formas de resolver problemas.

Del mismo modo, así como una comunidad económicamente viable es preferida por las empresas, una comunidad culturalmente rica puede contribuir más a la empresa que una sin cultura. Al hablar de cultura no sólo nos referimos a cultivar nuestro gusto por el arte; la cultura responde al sentido de identidad dentro de la comunidad. Constituye a sus miembros, pues forma parte de su ideario histórico, educativo, artístico, social y político. La cultura tiene, a su vez, un papel evaluativo para los miembros de la sociedad que conforma.

El desarrollo de los miembros de una sociedad es facilitado por factores económicos; sin embargo, estos solos no promueven las actividades que contribuyen a dicho desarrollo. Es necesario promover actividades que favorezcan el desarrollo cultural de las personas —dentro y fuera de la empres. La cultura nos permite ser imaginativos y la confianza que adquirimos en probar cosas nuevas nos da una pauta para crear soluciones nuevas y buscar mejores formas de resolver problemas. La empresa que promueve este tipo de actividades, se nutre se las capacidades y talentos desarrollados por sus miembros.

La empresa que cuida la cultura y cultiva la creatividad, la autoconfianza y la seguridad de su comunidad puede decirse exitosa.

En su artículo “La cultura como base del desarrollo contemporáneo”, Amartya Sen señala la importancia de considerar la cultura como parte de los indicadores de progreso y desarrollo. De acuerdo con el ganador del premio Nobel de economía, puede definirse “desarrollo” como la expansión de la capacidad humana. Es decir, la expansión de su pensamiento y creatividad. El “desarrollo,” entendido de este modo, refiere a la acción del hombre y su capacidad para contribuir en la construcción de su entorno.

La empresa siempre ejerce un impacto cultural, positivo o negativo. Cuando es positivo, la misma empresa vive los beneficios de estar rodeada por personas con valor cultural. La empresa que cuida la cultura y cultiva la creatividad, la autoconfianza y la seguridad de su comunidad puede decirse exitosa. Las capacidades que desarrollamos en la empresa favorecen el sentimiento de autoconfianza, por lo tanto, impulsan nuestra creatividad. La cultura nos permite reconocer las debilidades y fortalezas de nuestra comunidad y nos hace capaces de pensar maneras en las que podamos resolver sus carencias.

La complejidad y la vida de una empresa no pueden evaluarse sólo con parámetros económicos. Por eso deberíamos volver nuestra mirada a los culturales. La promoción y desarrollo de la cultura —es decir, de la creatividad y del talento humano— se encuentra en gran número de actividades. Sólo debemos poner atención y analizar, primero, si la empresa en la que estamos genera un impacto positivo o negativo en la comunidad. Después nos quedará imaginar actividades que promuevan la cultura, tanto dentro como fuera de la empresa.