Siete habilidades esenciales para los trabajos del futuro

Por Raya Bidshahri

Vivimos en un mundo de cambios acelerados. Constantemente nacen nuevas industrias mientras las viejas se vuelven cada vez más obsoletas. Un reporte del Foro Económico Mundial reveló que el 65 por ciento de los trabajos que desempeñarán los niños que hoy estudian la primaria no existen todavía. Tanto la fuerza de trabajo como nuestro sistema de conocimiento evolucionan a velocidad apabullante.

Esto, combinado con los efectos de la Inteligencia Artificial, nos arroja una interrogante crítica: ¿qué habilidades necesitarán las generaciones futuras?

El experto en educación Tony Wagner ha pasado toda su vida en busca de la respuesta. Gracias a su investigación en educación, algunas entrevistas a líderes de distintas industrias, y estudios específicos sobre la fuerza laboral, Wagner identificó siete habilidades esenciales para el futuro. No sólo habla sobre capacidades sino sobre mentalidades que los jóvenes necesitan para sobrevivir en el competitivo futuro y sacar absoluto provecho a su potencial.

En vez de enseñarle a nuestros estudiantes a contestar preguntas, debemos educarlos para que las formulen. En vez de prepararlos solamente para entrar a la universidad, debemos formarlos para la vida.

1. Pensamiento crítico y habilidad para resolver problemas

Invertimos mucho tiempo en enseñarle a los jóvenes a contestar preguntas pero deberíamos educarlos para que sean ellos quienes las formulen. Hacer preguntas — buenas preguntas — es el fundamento del pensamiento crítico. Antes de resolver un problema debemos ser capaces de analizarlo y preguntarnos la razón que lo ocasiona. Por eso el pensamiento crítico y la resolución de problemas actúan juntos.

Wagner notó que la organización actual de la fuerza de trabajo es muy diferente a la de hace algunos años. Hoy vemos equipos trabajando juntos en problemas específicos, no en especialidades, como antes. Tu director ya no tiene la solución a todo, eres tú quien debe ayudar a encontrarla. Aquí está la base de la innovación. Hoy debemos ser capaces de cuestionar el status quo antes de prescribir una alternativa.

2. Liderazgo de influencia y construcción de redes colaborativas

La fuerza de trabajo contingente va en aumento. Se espera que en los próximos cinco años los colaboradores subcontratados — outsourcers — representarán el 40 por ciento de la productividad laboral en una empresa. Ya lo estamos viendo. Hoy, un gran porcentaje de empleados de tiempo completo trabajan a través de la nube; y las multinacionales mantienen a sus equipos trabajando en diferentes oficinas alrededor del mundo. La tecnología ha permitido que el trabajo colectivo trascienda los límites geográficos. ¡Eso es en verdad emocionante! Así que los jóvenes deben aprender a colaborar, a través de redes digitales, con personas que tienen distintas formas e historias de vida.

Según el reporte de educación New Horizons, debemos esperar un aumento en la colaboración online, donde “las herramientas digitales son utilizadas para apoyar interacciones alrededor de objetivos curriculares, así como promover el entendimiento intercultural”.

En este contexto, el liderazgo ya no se basa en la autoridad vertical sino en la influencia horizontal. Después de todo, como Wagner dijo, “la forma en la que ciudadanos provocan el cambio en sus comunidades es influyendo a diversos grupos y creando alianzas para el trabajo conjunto en pos de un objetivo común”.

3. Agilidad y adaptación

Vivimos en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA, por sus siglas en inglés). Es importante que seamos capaces de adaptarnos y redefinir nuestra propia estrategia.

En su libro Critical Thinking: How to Prepare Students for a Rapidly Changing World (Pensamiento crítico: cómo preparar a los estudiantes para un mundo cambiante), Richard Paul y Dillion Beach mencionan cómo nuestra educación y mentalidad sobre el trabajo han sido diseñados, tradicionalmente, para la rutina y los procedimientos fijos. “Una vez que hemos aprendido a hacer las cosas, las repetimos una y otra vez, de la misma manera. El aprendizaje significa volverse rutinario”, dicen. “Pero, ¿qué pasaría si nos enseñaran a re-aprender, a estar cómodos con el constante re-aprendizaje?”.

En la era post-industrial, el impacto de la tecnología nos ha obligado a ser ágiles y adaptables ante las consecuencias de la disrupción. Debemos adoptar habilidades y mentalidades a demanda y hacer a un lado las obsoletas.

¿Estamos enseñando a nuestros jóvenes a ser líderes? ¿Los motivamos a tomar la iniciativa? ¿Les empoderamos para que se enfrenten a los grandes retos globales?

4. Iniciativa y emprendimiento

De manera tradicional, la iniciativa y el espíritu emprendedor son habilidades que los estudiantes aprenden fuera de la escuela, en actividades extracurriculares. La mayoría de los planes de estudio se enfocan en la adquisición de conocimientos, sin embargo, deberían promover una actitud innovadora y emprendedora.

¿Estamos enseñando a nuestros jóvenes a ser líderes? ¿Los motivamos a tomar la iniciativa? ¿Les empoderamos para que se enfrenten a los grandes retos globales? En su investigación, Wagner ha descubierto que, incluso en entornos corporativos, los líderes empresariales luchan para encontrar empleados que “busquen nuevas oportunidades, ideas y estrategias para mejorar”.

5. Comunicación oral y escrita efectiva

Un estudio realizado por la Partnership for 21st Century Skills mostró que cerca del 89 por ciento de los empleados graduados de preparatoria son deficientes en su comunicación oral y escrita.

La comunicación efectiva no sólo abarca el buen uso del lenguaje y la gramática, es resultado de tener claridad de pensamiento. ¿Eres persuasivo con tus argumentos? ¿Inspiras a otros con pasión? ¿Puedes captar, conscientemente, los puntos clave de lo que dices? ¿Sabes promocionar un producto — o a ti mismo? Richard Branson dijo una vez que “la comunicación es la habilidad más importante que un líder debe tener”, pues abre muchas oportunidades. Por fortuna, se puede aprender.

6. Evaluar y analizar información

Vivimos en la era de la información. Cada día creamos 2.5 quintillones de data bytes. Como lo muestra esta infografía, esto significa llenar el espacio de 10 millones de discos de Blu-ray. Sin embargo, mientras el acceso a la información incrementa, también lo hace la desinformación. A pocos estudiantes se les enseña cómo evaluar las fuentes y el contenido que encuentran en la red. Además, esta información evoluciona más rápido que nunca antes, a medida que actualizamos nuestra base de conocimientos.

En tiempos de noticias falsas, un ciudadano informado y activo debe comparar la información de diferentes fuentes y evaluarla con mirada crítica.

“La imaginación es mucho más importante que el conocimiento”.

7. Curiosidad e imaginación

La curiosidad es un poderoso impulsor del conocimiento y la innovación. Podemos imaginar un mundo mejor si generamos en nuestros niños y jóvenes un constante sentido de asombro. Requerimos del poder imaginativo para visualizar el progreso y así ejecutar lo necesario para lograrlo. Ya lo dijo Albert Einstein: “La imaginación es mucho más importante que el conocimiento”.

Alimentamos a los estudiantes con información en vez de empoderarlos a hacer preguntas y motivarlos a responderlas. Enseñarlos a ser inquisitivos y pensar afuera de la caja debería ser igual de importante que la física o las matemáticas.

Transformar la educación del futuro

El contraste entre las habilidades del futuro y el foco de la educación de nuestros días es espantoso. En vez de enseñarle a nuestros estudiantes a contestar preguntas, debemos educarlos para que las formulen. En vez de prepararlos sólo para entrar a la universidad, debemos formarlos para la vida.

Tenemos la responsabilidad de crear líderes e innovadores, no generar mejores empleados. Hacerlo no sólo cambiará de manera radical el futuro de la educación y del trabajo, transformará el mundo en que vivimos.


Este texto, escrito por Raya Bidshahri, fue originalmente publicado en SingularityHub y traducido al español por el Staff de Eudoxa. Puedes leer el original, en inglés, aquí.