Fotógrafos capturan la vida cotidiana de las regiones fronterizas

Por Dominique Riofrío/Re-Picture

Los colaboradores de Everyday La Frontera esperan que al mostrar la vida cotidiana y la migración alrededor de las fronteras internacionales, sus imágenes puedan mostrar y ayudar a cambiar la retórica fronteriza. Con énfasis en la línea entre México y Estados Unidos, el grupo de fotógrafos documenta los contrastes de distintas áreas en regiones de las Américas.

Escaparate en una tienda en San Diego, California. Foto: Guillermo Arias /Proyecto el Cerco. Arias actualmente se encuentra en el proceso de culminar su proyecto de registro fotográfico a lo largo del cerco fronterizo entre México y Estados Unidos.

La fotografía que muestra el reflejo del muro fronterizo en una vitrina de una tienda deja ver dos de las múltiples caras de la frontera México-Estados Unidos, dice el fotógrafo Guillermo Arias, colaborador de Everyday La Frontera. En la imagen del lado estadounidense se ve el comercio, la venta de bienes que a menudo vienen del sur de la frontera, algo de lo que poco se habla en la retórica actual fronteriza según Arias. Del otro lado, el cerco, la barrera física que bloquea el acceso al sueño americano, al bienestar y al shopping.

Arias llama a esta imagen “Dualidad reflejada”. Ahora que el Presidente Trump ha prometido expandir el muro fronterizo para impedir la entrada de inmigrantes y ha amenazado con dar por terminada la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), la frontera México-Estados Unidos ha llamado aun más la atención en los medios de comunicación. Si el resto del muro es construido el paisaje se verá afectado, afirma Arias, pero las dinámicas fronterizas no cambiarán y la interacción entre las personas continuará siendo similar a lo que se ve ahora.

La barrera física, pese a ser una presencia constante y violenta, no representa mayor drama para los distintos actores en ambos lados de la frontera. El verdadero drama está en las barreras socioeconómicas, en el discurso detrás de la barrera física, en el uso de ésta como pretexto para extorsionar y violentar, al igual que dañar el ecosistema.
De izquierda a derecha : (1) Cerco fronterizo. Guillermo Arias/Proyecto El Cerco. (2) Eduardo, un inmigrante hondureño de 22 años, cruza el río Suchiate de Guatemala hacia Ciudad Hidalgo, Mexico. Foto: Emilio Espejel. (3) Ximena. Comunidad Maya, Yucatán. Foto: Jacky Muniello. El 27 de septiembre de 1882, México y Guatemala firmaron un tratado de límites en el que Yucatán sufrió una cesión forzosa de su territorio a Guatemala, definiendo los límites fronterizos entre ambas naciones.

Desde hace ocho años Arias vive en Tijuana cubriendo con su cámara asuntos fronterizos. Describe la ciudad como un espacio culturalmente rico gracias al gran número de migrantes que viven ahí. Hace tres años comenzó el proyecto fotográfico “El Cerco”, el cual muestra el muro fronterizo como el personaje principal y explora la intervención que ha provocado al paisaje desde el inicio de su construcción en 1993. Arias afirma que, salvo en lugares específicos donde se da una interacción directa, en la mayor parte del muro construido no sucede gran cosa.

No fue sino a mediados de 1800 que los gobiernos de Estados Unidos y México se sentaron a dibujar la línea en el mapa y definir la frontera. Sin embargo, en 2006 bajo la Ley del Cerco Seguro (o Secure Fence Act), se elevó el nuevo trayecto de casi 1200 kilómetros a lo largo de una frontera que tiene un total de 3000 kilómetros. Alonso Castillo, cofundador de Everyday La Frontera, cuenta que lo que buscan con sus imágenes es “evitar la perspectiva que ve a la frontera como un espacio violento por sí mismo”.

La cuenta Everyday La Frontera –que fue creada en 2015 por Castillo, Eliseo Gaxiola y Ernesto Peimberth — propone crear un discurso complementario a cómo los medios tradicionales retratan la frontera. Los colaboradores de esta cuenta de Instagram buscan documentar estos espacios en su complejidad y diversidad, enfocándose en las escenas cotidianas de las personas que viven e interactúan en zonas fronterizas.

Castillo cuenta que entre el 2005 y 2010, debido al narcotráfico y a las fuertes políticas de migración, muchos medios nacionales e internacionales se movilizaron a las ciudades fronterizas de México. Pero, debido a sus cortos plazos de entrega, no parecían tener tiempo suficiente para realmente entender el contexto y la complejidad de la frontera.

De izquierda a derecha: (1) “American Grill”. Foto: Kenia Guillen. (2) Fiesta familiar. Foto: Tere Rodríguez. Rodríguez es fotógrafa mexicana-estadounidense, nacida en California. (3) Familia tojolabal en la comunidad Justo Sierra, municipio de Las Margaritas, Chiapas. Los tojolabales viven en comunidades de las cañadas, de la selva y de los llanos; cultivan su tierra y saben todo acerca de cómo sobrevivir sólo con ella. Hoy en día casi todos tienen televisión, móvil y conocen el himno nacional y, aunque su aislamiento fue grande hasta 1970, son pocos los que no entienden el castellano. Foto: Jesús Hernández. (4) Daniela y Luna, de 10 años de edad, nacieron y están creciendo en la Colonia Buenos Aires, en la Ciudad de México. Foto: Alejandra Aragón. (5) Luego de hacer las compras, ciudadanos de San Luis Río Colorado (Sonora), se detienen a descansar en un local de comida rápida en San Luis, Arizona. Foto: Alonso Castillo.

Durante varias décadas la gente emigró de México buscando ganar dinero para después regresar a sus ciudades de origen. Es así que el concepto del “sueño americano” surgió como una idea romántica promovida por un gobierno que prefería ver a su gente emigrar antes de invertir recursos en esas comunidades para que se quedaran, dice Prometeo Lucero, otro colaborador de Everyday La Frontera.

En los últimos años muchos medios de comunicación han perdido de vista el hecho de que la migración ha pasado de ser un tema económico a ser un tema de supervivencia, afirma Lucero. La violencia política, las pandillas o el crimen organizado han empujado a las familias a irse de sus hogares, a veces familias de clase media o alta que no necesariamente buscan emigrar.

“Ahora no es solo la idea del sueño americano la que lleva a las personas a salir de sus hogares”, dice Lucero. “Esta idea es tal vez ya una motivación secundaria para migrar”.

Aunque Everyday La Frontera empezó documentando la frontera de México y Estados Unidos, la idea de este proyecto es integrar otras regiones que tengan características similares y crear una representación visual diversa del concepto geográfico de frontera. Hasta ahora la mayoría de fotos son de las fronteras norte y sur de México, sin embargo, también tienen colaboradores de Guatemala, Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Brasil. El registro de comunidades de latinos migrantes en Estados Unidos también es parte del proyecto.

Para Kenia Guillén, una fotógrafa salvadoreña que vive en la ciudad Nueva York, es crucial que cualquiera que esté documentando estos temas fronterizos muestre la complejidad de los mismos, a través de historias de personas directamente afectadas por políticas migratorias.

“Para los que vivimos en Estados Unidos, debemos llamar la atención a las políticas migratorias violentas ejercidas por el gobierno…Colectivamente debemos seguir presionando por políticas de inmigración que abran las fronteras de Estados Unidos a los más vulnerables”.

En la dura tarea de retratar al ser fronterizo, plataformas como Everyday La Frontera muestran una diversidad de personajes desde la interpretación visual de varias miradas personales. Castillo afirma que el proyecto es relevante porque además de mostrar estas realidades, podría fortalecer el circuito fotográfico fronterizo. Este proyecto también destaca el trabajo de fotógrafos que documentan áreas periféricas generalmente están excluidas del discurso dominante en el circuito del periodismo.

En medio de las amenazas de la expansión del muro fronterizo y un futuro incierto para aquellas personas actualmente protegidas por el DACA, plataformas como Everyday La Frontera impulsan a sus espectadores a entender y ver una realidad diferente. Es a través de esta comprensión y reflexión que se puede generar un cambio, dice Arias.

“Las imágenes por si mismas no cambian nada pero el cambio se genera a partir de la interpretación de las imágenes por parte del espectador”, afirma Arias. “Plataformas como Everyday La Frontera son poderosas porque crean un mosaico de percepciones que muestran múltiples realidades y aportan a una visión más completa de la frontera”.

De izquierda a derecha: (1) Acto performático. A lo largo de la frontera en el sur de Texas, en los límites con Tamaulipas, migrantes indocumentados usan una máscara de Trump para cubrir su identidad como una forma de enfrentar los riesgos que se tendrán durante los años de gobierno republicano. Foto: Verónica G. Cardenas. (2) Protesta en el aniversario de la muerte del joven Antonio Elena Rodríguez, asesinado en territorio mexicano por un agente de la patrulla fronteriza de Arizona. Foto: Eliseo Gaxiola. (3) Génesis, joven transexual participante en el grupo de 16 migrantes trans-gay que se entregaron a autoridades de Estados Unidos en la frontera de Sonora, para pedir asilo y se les reconozca en calidad de refugiados. Foto: Alonso Castillo. (5) Un migrante chaponea el suelo para sembrar cítricos en el huerto del albergue La 72 en Tenosique, Tabasco. Foto: Prometeo Lucero. (6) Puente Rumichaca. Foto: Jonatan Rosas. Aproximadamente 1200 personas procedentes de Venezuela llegaron diariamente a la frontera de Colombia y Ecuador, antes de que se cerraran las fronteras por el día de las elecciones en ese país.