La diferencia entre el término “refugiado” e “inmigrante”

Kenia Guillen es una artista visual y narradora que trabaja con fotografía documental y cine. Nació en Chalatenango, El Salvador en 1994, pero emigró a los Estados Unidos en 2004. Como inmigrante salvadoreña residente en Nueva York, su trabajo se centra en documentar la complejidad de las narrativas migratorias en las comunidades latinas.

“Hay un diálogo continuo sobre la diferencia entre los términos refugiado e inmigrante, que intenta definir dónde inicia uno y dónde termina el otro. Creo que nuestra obsesión por definir a las personas como una u otra se debe a nuestra necesidad de decidir quién merece protección legal y quién no”.


Un refugiado es alguien que se ve obligado a buscar asilo en otro lugar debido a un peligro directo para su vida, por lo general huyendo de su patria debido a la violencia, la guerra y la persecución. Más recientemente, los refugiados sirios se han convertido en el rostro de la crisis.

Sin embargo en los Estados Unidos tenemos que considerar a aquellos que solicitan asilo como refugiados y aquellos que están fuera de nuestra frontera sur.

Como fotógrafa que documenta nuestras comunidades en Nueva York, me he dado cuenta que la línea entre inmigrantes y refugiados se ha desdibujado para los centroamericanos que ingresan al país en los últimos años. La inmensa afluencia de menores no acompañados que huyen de la violencia de pandillas de Honduras, El Salvador y Guatemala al cruzar los Estados Unidos ha desafiado el término migrante entre nosotros. Estos niños, adolescentes, sus madres y padres, no buscan una “vida mejor”; para muchos de ellos esta es la única oportunidad de tener una vida.

Muchos de los que buscan asilo en la frontera no tienen la opción de regresar debido a la persecución de pandillas en sus ciudades natales.

Kenia Guillén. La inmensa afluencia de menores no acompañados que huyen de la violencia de pandillas de Honduras, El Salvador y Guatemala al cruzar los Estados Unidos ha desafiado el término migrante entre nosotros. Estos niños, adolescentes, sus madres y padres, no buscan una “vida mejor”; para muchos de ellos esta es la única oportunidad de tener una vida.

La terminología es importante, sin embargo cuando los medios de comunicación se refieren a los miles de menores no acompañados como niños inmigrantes, quitamos la urgencia de la crisis de refugiados centroamericanos que está ocurriendo. Por eso considero la documentación de los menores y de sus madres que recientemente han cruzado a los Estados Unidos para escapar de la violencia (y que a menudo pasan meses en centros de detención) como parte de la emergente crisis de refugiados al sur de nuestra frontera (de Estados Unidos).

Este Día Mundial del Refugiado necesitamos considerar qué tan complejos son los temas de inmigración y cuánta de nuestra atención merecen. Para todos aquellos que producen información, es crucial documentar la complejidad de la migración contando las historias de los inmigrantes directamente afectados por las políticas de nuestro país. Las políticas de inmigración sólo pueden evolucionar si nuestro pensamiento colectivo evoluciona. Por lo tanto, debemos recordarnos la necesidad de ser inclusivos con todos los migrantes, abordando la interseccionalidad de las narrativas y extendiendo nuestros lentes para documentar migrantes queer, negros e indocumentados. Hay que considerar a los refugiados actualmente atrapados en los campos de refugiados, a los miles de personas que esperan el asilo, a los que están atrapados en los centros de detención (prisiones privadas), a los indocumentados amenazados por deportación en Estados Unidos y a los miles que no pudieron llegar a otro país. “Ningún ser humano es ilegal”, por lo tanto debemos recordar luchar por los derechos de los refugiados y los migrantes tanto fuera como dentro de nuestras fronteras.

Para aquellos que vivimos en los Estados Unidos, debemos llamar la atención hacia las violentas políticas fronterizas de nuestra administración.

Colectivamente se deben seguir impulsando políticas de inmigración que abran las fronteras a los más vulnerables. Y lo que es más importante, celebremos el coraje y la fuerza de los numerosos refugiados que están siendo desplazados de sus hogares, así como los muchos valientes migrantes que toman la iniciativa de cambiar sus vidas.

Kenia Guillén. (1) South Bronx, residente de la Calle 149. (2) Reunión familiar de cumpleaños. (3) Xander, de 5 años de edad, mira a los jornaleros que esperan en una esquina para conseguir trabajo, en Westbury, NY. (4) Marcha de las Mujeres, Nueva York, 2017.