Pinceladas de confirmante

…y de como se hizo catequista

Alfa y omega se llamó la familia 9,
el equipo de confirmantes más cool que pude llevar en mi etapa de catequista junto a mi partner Arturo, sin duda fuimos una dupla increíble, lo mejor de lo bien hecho y reconocido por los testigos del trabajo que hicimos.

Todo ello no pudo darse sin antes haberme confirmado :)

…Recuerdo que una de mis primeras batallas fue inscribirme, recuerdo también haberme entristecido mucho el 2004 porque, llegue tarde y ya no había cupo pues habían comenzado hace dos semanas. El 2005 a mi mami se le ocurre ir a preguntar a la parroquia luego de haberse olvidado unas cuantas veces en salidas anteriores, el día era soleado, mami llego y con una sonrisa hermosa me dice: “Tengo algo para ti en mi bolsa” — un regalo bonito — me dijo: “ábrelo”, incrédula abro la bolsa y pude ver un libro no muy grueso con la imagen de la iglesia san Francisco de pasta simple y en color blanco dentro tenía dibujos bonitos, ya con el tiempo caí en cuenta que ese sería el mejor de los regalos que habría de recibir en los próximos años, recuerdo que me quede prendada viendo el hermoso dibujo de la virgen María con Jesús bebé en brazos, el dibujo era demasiado hermoso, tanto, que cautivaba mis pupilas, mami me dijo también que tenía que ir el sábado, las clases serían en la tarde y yo que por otro lado tenía a mi compinche Karem, que siendo de familia protestante en su mayoría, a la muy rebelde se le dio de ser Contreras, quiso confirmarse — incluso sin siquiera haberse bautizado— en su familia nada en gracia cayo la noticia, como último recurso mi mami siempre lista se ofreció a ser la suya y “adoptarla” imaginariamente, para que pueda inscribirse, felizmente recibió el apoyo de su familia no del todo conformes la apoyaron a dar ese gran paso con los católicos, — Para amigas audaces destaco la de Karem — vaya que sí, nos confirmamos juntas y crecimos una barbaridad en aquellas charlas llenas de magia tanto que me atrevo a decir que si el espíritu brillara cuando se es feliz el universo entero era opacado con la luz que tenía nuestros espíritus al salir.

La vida tenía un sentido sin siquiera haberlo buscado y cada uno tenía una misión, misión que brota del corazón y posee convicción. — “escucha a tu corazón era una práctica vivida” — Siendo inmanencia y haciendo trascendencia; los catequistas en su mayoría y con ayuda de “Él” decían transformaban y encaminaban vidas, el valor, el ánimo y la esperanza en cada charla con cada tema único e irrepetible y los momentos de compartir llenos de muchísima fe y dados con tanto amor, era el trabajo de los catequistas, con detalles tan hermosos que conmueven al corazón más fiero y hecho todo en nombre del más alto, el que todo lo ve, el quien “Es”.

Al final del proceso y tantos momentos y tantas charlas que no guardan semejanza por lo hermosas que fueron tuvimos que escribir en un corazón un compromiso, ese que volvería aparecer el día de la ceremonia y del cual sin saber cada quien tomaría y lo convertiría en su compromiso con toda esa energía que la misma ceremonia infundía, y como nos decían: “vivan su momento, vivan este momento…” mis pasos se dirigieron al corazón y con fe de un recién confirmado tome el compromiso y no lo abrí hasta llegar a mi asiento y esperar el momento..., abrí mi compromiso y leí: “ser catequista” una gran emoción rodeó mi ser y unas lagrimillas también y esa felicidad de todo estará bien.

Es así, como nuevas historias se crearon, ayude en todo lo que se me permitió ayudar a jóvenes que llegaron con temas tan diversos, con conflictos tan actuales y con ganas de vivir como sólo un joven lo hace.

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