La inmigración es problema de toda Centroamérica

Esto es un problema no solo de Costa Rica sino de toda Centroamérica

Sin duda alguna los ticos somos ¡Pura Vida! No nos importan nuestros problemas internos, siempre tenemos campo para ayudar al prójimo y en este caso a los inmigrantes. Ya sean africanos, cubanos o centroamericanos, nuestro país tiene las puertas abiertas para arrimar el hombro.

¿Pero no es esto un problema? Costa Rica ya cuenta con suficientes dificultades, tanto sociales como económicas para estar lidiando con esa situación. Además, la xenofobia es algo que caracteriza a los costarricense. No lo quiero generalizar, pero con solo abrir las redes sociales y leer los comentarios, uno puede entender el pensamiento de la gente.

El mejor caso es el de Francisco Fonseca, fiscal adjunto contra la Delincuencia Organizada y que ve a los inmigrantes del triángulo norte (Honduras, Salvador, Guatemala) como mareros.

Costa Rica decidió aceptar a 200 inmigrantes, luego de firmar un tratado con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur)

Costa Rica gastó más de 3 millones de dólares en la asistencia humanitaria que le dio al grupo de inmigrantes cubanos varados en la frontera con Panamá. Insisto en que nuestro papel como país democrático y de paz es ayudar al prójimo, pero no sin descuidar nuestra situación.

Me parece exagerada la suma de dinero que se gasta en el mantenimiento de los albergues. No quiero sonar mal, pues la solución al problema no es solo de Costa Rica, sino de toda la zona.

Nicaragua tiene mucha culpa. Sus insistentes bloqueos a los viajeros no hacen más que entorpecerle el camino a ellos y a Costa Rica, en lugar de entrar en conversaciones, Daniel Ortega se encierra y no dice nada.

En esta vida hay que ser agradecidos, Costa Rica recibe a muchos nicaragüenses que vienen en busca del mismo sueño que los inmigrantes varados en la zona sur.

El año pasado, la decisión del presidente de abandonar el foro de Sistema de Integración Centroamericana (SICA) por la falta de solidaridad ante esta problemática migratoria fue acertada. Después de esta estrategia los países empezaron a hablar de la situación.

Costa Rica no puede y no debe echarse esa bolsa al hombro. El objetivo principal de Luis Guillermo Solís debe ser concentrarse en el rumbo que tiene que coger el país y después ayudar (en lo que se pueda) a los inmigrantes.

Este es un problema del continente, no solo de nuestro pequeño país centroamericano. Ya es momento de que las naciones tomen una decisión que ayude tanto a afectados como a países. Ya es hora de que Costa Rica deje de andarle solucionando las broncas a los demás.

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