¿Quién Soy?

Llamemosla Fabiana Lucia. — dijeron mis padres.


Nací en la pequeña y caliente ciudad de Maracaibo, en Venezuela estado Zulia. Mi familia es Italiana, exactamente de la provincia de Palermo, en la ciudad “Ventimiglia di Sicilia” o también conocida como Calamigna.

A los 18 años emigré a Alemania, y actualmente vivo en la ciudad de Berlín, desde hace ya tres años para ser exactos.

Mi familia y yo éramos siete; estaba conformada por mis padres, mis abuelos, mis hermanos y yo. No obstante, justo al lado de mi casa vivían mis Tíos, y sus dos hijos, así que nunca tuve una tarde sola, siempre estuve rodeada de primos, o hermanos e incluso amigos.

Mis padres encantados por la ciencia y la Medicina, lograron sus primeros objetivos, mi mamá, es Médico Radiólogo, y mi papa es Médico Internista Reumatólogo, y estoy muy orgullosa de cada uno de sus logros, incluyendo el de ser padres y guías en mi vida, de eso no cabe duda, pero eso sí, en mi casa la Medicina no se practicaba del todo, como bien dice el dicho “…en Casa de herrero, cuchillo de Palo”.

Las tabletas, aspirinas, grageas, ampollas, gasas, alcohol e inyecciones, no faltaban en el estante de las medicinas del consultorio de mis padres en Casa.

Con apenas 5 años comprendía cuando era necesario tomar un acetaminofén o buscapina, conocía el término infección, al llegar a la primaria conocía los síntomas de la amebiasis, dengue, diabetes, etc.

Siempre preste atención a las conversaciones de mis padres, en cuanto a historias clínicas, y resultados médicos, pacientes que no tenían esperanzas, escuche historias verdaderamente terribles y lamentables.

Aveces pasaba horas en la clínica, esperando a que mi Mamá terminara de trabajar, para luego irnos a su próximo turno en la otra clínica. Durante estas largas horas de espera, recuerdo que me las pasaba pintando con lápices y creyones, quizás allí nació mi cariño por la pintura y el dibujo.

En resumen soy una chica que ama la ciencia, me intimida y me emociona, es mejor que ver cualquier película de ciencia ficción, la ciencia es lo que me mueve, pero la pintura es lo que me relaja, y la lectura es la que me ayuda a analizar.

Durante mi adolescencia escribí mucho, de hecho, aun me encanta escribir, pero siempre a mano, y es que no es la misma sensación el escribir con una pluma en la mano que teclear letra por letra con cada dedo. Diría que se trata de una sensación distinta, la cual aún no disfruto del todo, no consigo esa fluidez al expresar mis pensamientos, esa misma que al tener un lápiz o bolígrafo vuela.

Siempre fui amante de las historias de romance, soy una persona soñadora al cien por ciento, mi ingenuidad en ciertos temas, a veces me golpea la cara, al no conocer cómo en realidad se manejan ciertas cosas en la vida, con esto me refiero, a la religión, la política, etc.

Por ejemplo siempre me ha costado creer como una persona puede decidir el destino de miles por el hecho de tener el derecho de, ese poder que muchos sin conocimiento otorgan.

Y es que una persona capaz de gobernar sin remordimientos es una persona que no esta pensando racionalmente y que su familia y amigos no son más importantes que su ambición o capricho.

Yo imagino que estas personas evitarán pensar es en el proceso de, ese durante que a muchos nos duele reconocer, es decir; la herida, el verdadero dolor de un pueblo.

Esa parte de la historia tendrán que evitarla, concentrándose así únicamente en el resultado, aquel final, aquella imagen victoriosa que les genera satisfacción.

¿Quién puede dormir sabiendo que la decisión que tomaras hoy hará que mañana mueran mil personas?

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