Una decisión

¿Porqué Alemania? — Preguntaron muchos.


Desde que entré a la secundaria, siempre busqué conseguir una beca en el exterior. Estuve obsesionada por años con la idea de irme al extranjero a estudiar en una Universidad reconocida.

Me imaginaba caminando por el campus de una universidad en pleno otoño, así como muchas películas lo mostraban.

Lo mejor de todo era que no tenía conocimiento alguno de cuán difícil es el proceso de adaptación así como también el aprender a dejar los prejuicios, la cultura y la religión a un lado con la intención de poder integrarme en la sociedad.

Tampoco sabia que carrera estudiar, la pregunta de mis padres siempre fue:

¿Qué quieres ser cuando seas grande? ¿Qué quieres estudiar? ¿Y por qué no estudias tal carrera?

Los padres hacen estas preguntas por que en su naturaleza de ser padres esta el velar por un buen futuro para sus hijos y por tanto querrán saber que harás en los próximos años para poder dormir tranquilos.

Ellos quieren escuchar que su hijo quiere ser abogado, médico, veterinario, educador, entre otros.

Saben que al tener un titulo, así seas un despistado, desordenado, irresponsable, etc. Tienes un documento que afirma que te graduaste en esta Universidad y que dependiendo de la misma, pueden tener una visión de cuanto dinero posees, y que por tanto tienes material para ser un trabajador, lo cual aumenta las posibilidades de conseguir un trabajo promedio.

En resumen, cualquier padre desea que sus hijos tengan un trabajo que de seguro les dará el pan de cada día cuando ellos no estén.

Pero ¿porqué ese miedo al que su hijo consiga o no trabajo? El miedo debería ser, si su hijo será o no feliz.

¿A quien le gusta trabajar? ¿A quien le gusta que le ordenen? ¿Porqué enseñarnos a trabajar para alguien, cuando podrían enseñarnos a que otros trabajen para nosotros?

Si a mi me preguntaran de nuevo ¿Qué quieres ser cuando seas grande?, respondería;

“Yo quiero ser una persona Feliz, quiero ser una excelente Mamá, independientemente de lo que este haciendo en ese momento, pero básicamente quiero tener el estatus económico suficiente para ofrecerles un buen hogar, y una buena educación a mis hijos.”

Obviamente muchos dirán, ah pero ser Feliz es solo por momentos. Yo no lo percibo así, yo opino que la felicidad puede ser prolongada pero depende de tu capacidad, de aceptar los problemas y de solucionarlos. Ojo que dije, solucionarlos, no evadirlos. Es decir; que si aceptas tu realidad y sabes cuales son los pasos a seguir para solucionar tu problema, entonces, ¿Cuál es el problema? Si aun sientes que existe un problema, entonces lo mas seguro es que seas un poco vago.

Un problema deja de ser problema, cuando sabes como resolverlo.

Yo por no tener ninguna mejor opción, escogí estudiar Medicina, pues imagínense; Padres médicos, mi futuro era muy fácil visualizarlo, no era necesario de un vidente para saber como podría terminar, mas aún si me especializaba en la misma área de mi papá, heredaría sus pacientes, seria su legado, estaría quizás en el mismo consultorio médico, recibiendo los mismos pacientes, no tendría que crear mi propia fama, sin mucho esfuerzo podría haber tenido un futuro prometedor.

Pero siempre existió algo que no me gustó, y era que el trabajo de mi padre no era tan relajador, como Reumatólogo el atiende mucha gente con dolores en los huesos, dolores que aparte de patológicos podrían ser; mentales, familiares, entre otros.

El tenía que escucharles día tras día de 7:00 am a 19:00 pm. Aveces veía mas de 40 pacientes por día, y llegaba a la casa y aun tenia 3 hijos que atender, que si tenía suerte ya habían realizado sus tareas, bañado, cenado y listos para dormir, lo cual no siempre era así.

Mi abuela fue una excelente ayuda para mis padres, ella nos cuidaba durante las tardes, y que aun sin haber siquiera terminado la primaria, se las ingeniaba con nosotros tres para que realizáramos nuestras tareas del colegio.

Ese plan de trabajo como el de mi padre, sinceramente no me atrajo mucho. Sin embargo entré a la facultad de medicina y allí estuve por 3 años.

Me gustó, especialmente Anatomía Patológica y Fisiología, esas dos materias lograrón que me enamorara del cuerpo humano, una experiencia inolvidable.

A los 18 luego de muchos intentos fallidos por conseguir una beca, mi prima, que ya se había instalado en Berlín, me envió su invitación.

Sus palabras fueron:

Prima es genial, las Universidades son gratis, y de calidad.

¡Listo! con esa frase convenció; a mi y a mis padres. Ya luego mi llegada a Berlín, bueno esa es otra historia.