Estado de derecho venezolano en los 90’s: El bueno, la mala y el justiciero

Venezuela, uno de los países más jóvenes de América (y del mundo) sin duda se ha caracterizado por su historia política en el siglo XX, represiones, democracias, dictaduras, aciertos y fallas. Se suele añorar mucho la época conocida como “la 4ta República” poniéndola como la máxima época de bienestar para Venezuela, si bien los que no vivimos esta época no podemos afirmar ni negar esto, sí podemos analizar las cosas de manera objetiva, analizando ambos puntos de vista podemos vislumbrar los puntos buenos y malos de esta época. Más allá de las opiniones de la gente, se puede consultar materiales artísticos, documentos, obras de artistas que por alguna u otra razón encontraban en su pasión la manera de transmitir su sentir con respecto a su realidad social y política.

“La 4ta República” tuvo notables exponentes, entre ellos: Carlos Andrés Pérez, el cual estuvo al mando del país en dos períodos distintos. Durante el segundo mandato de Carlos Andrés eran numerosas las demandas del pueblo, Venezuela pasaba por una profunda crisis y gran parte de la sociedad vivía en la pobreza, sin embargo, estas personas encontraban a sus representantes en escritores, músicos, periodistas…se identificaban con sus obras, Ibsen Martínez fue uno de estos escritores, logró conquistar a toda una sociedad con su novela “Por estas calles…” la cual buscaba mostrar la situación de Venezuela y de sus habitantes, así como también el acontecer político del país mediante una historia.

De las numerosas críticas que hacía esta novela a la Venezuela de aquel entonces se pueden identificar las numerosas protestas dirigidas a la corrupción en nuestro sistema de justicia. El personaje de Álvaro Infante, juez, incorruptible, honesto, un hombre correcto que cumplía con su trabajo a cabalidad sin mencionar la autoridad que representaba delante de sus colegas, se podría decir que es el ejemplo perfecto de un profesional que sigue al pie de la letra el código de ética de su profesión, a pesar de su temperamento.

Otro personaje: la Dra. Maigualida Casado, abogada, la mayoría de sus clientes son culpables por los crímenes por los que se les acusa y estos recurren a ella, ya que, es famosa por comprar a los jueces a cargo de sus respectivos casos para que su cliente quede en libertad y estos a su vez le deben pagar cierta cantidad de dinero de la cual ella saca ganancia. Por el carácter intachable de Álvaro Infante, la Dra. Casado procura evitar encontrarse con él en los tribunales. Los antes mencionados representan dos bandos en el sistema de justicia, por un lado a las autoridades justas, de buena voluntad que cumplen con su labor de manera honrada…y por el otro a los corruptos, los que solo buscan su propia ganancia sin darse cuenta del daño que le hacen a la sociedad, los que son capaces de dejar en libertad a criminales a cambio de dinero, lamentablemente, estos últimos son los que más abundan, tanto hoy en día, como en la Venezuela de aquel entonces.

Las pocas personas justas que dirigen la justicia se ven presionadas y perseguidas, cómo el caso de Héctor Vega, fiscal del ministerio público el cual no tenía miedo de denunciar ningún crimen, incluso si el perpetrador era su propio padre, padre famoso por cierto…él comisario Natalio Vega (el hombre de la etiqueta) se caracterizaba por no tener piedad con los criminales, los humillaba, los hacía sentir como la peor basura sobre la faz de la tierra, sí, él tomaba la justicia por sus propias manos, muchos lo veían como un justiciero como un asesino y algunos como un héroe, lo cierto es que la sociedad venezolana sintió empatía por él, querían que un hombre de la etiqueta llegara para liberarlos de la corrupción, de la pobreza y de la injusticia, pasó de ser el villano de la novela, a un héroe que dejaba embelesada a la audiencia.

Esta novela sirvió para que el venezolano se identificara, para hacerle saber a los pobres y a los desamparados que alguien los escuchaba, que no estaban solos. Una verdadera lástima que muchos de los tópicos y situaciones políticas y sociales descritas en la novela sigan viéndose hoy en día. Hay gente que puede ver “por estas calles…” y seguir identificándose con sus personajes, con su historia y reconocer a los actores políticos que los personajes representaban…una obra que sin duda sigue vigente hasta el día de hoy.

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