El omnipresente Peronismo

En la historia política y social de Latinoamérica la figura del caudillo, esos personajes de carácter y simpatía que tan bien sabían llegar a las masas, cumplió un rol fundamental. En el siglo XX, así como cada país tuvo su dictadura militar, síndrome del infame Plan Cóndor, en cada región creció la figura de un líder social que luchó por los derechos de los trabajadores y las clases bajas. Se pueden citar ejemplos como Salvador Allende en Chile o Getúlio Vargas en Brasil.

En Argentina, el referente político que llegó a esos sectores de la sociedad y dejó su marca en la política nacional fue, sin dudas, Juan Domingo Perón. Lo más curioso de Perón es que si bien fue el referente de la clase trabajadora, no estuvo a la izquierda del tablero. Perón era militar y sus políticas fueron tildadas de dictatoriales y populistas por todos sus adversarios. Tanto los que refieren a la derecha conservadora, como a la izquierda más fundamentalista.

Sin embargo, después de Perón todo fue Perón: los conservadores y la iglesia dejaron de temerle al Comunismo, los movimientos de izquierda o anarquistas comenzaron a ser considerados como fuerzas menores, casi adolescentes (recién en las últimas elecciones el Frente de Izquierda está entre las principales fuerzas) el nuevo enemigo de la derecha después de Perón fue siempre Perón. A partir de entonces se critica la demagogia y el populismo con un sinfín de críticas basadas en la corrupción y la “adicción al poder”.

¿De dónde vino?

En 1929 una gran crisis sacude al sistema capitalista y provoca una caída de las exportaciones argentinas. Como consecuencia, al país no entran las divisas suficientes para importar productos extranjeros. Ante esta necesidad se pone en marcha un plan de sustitución de importaciones, es decir, Argentina comienza a producir aquellos productos que no puede comprar a los países industriales; esto significó el despegue de la industria nacional. Estas nuevas industrias exigen mucha mano de obra y el papel del obrero industrial toma una relevancia nunca antes vista en el país; el peón de campo se mudó a la ciudad. Estos nuevos obreros no tienen experiencia sindical, ni leyes que regularicen su trabajo, aun así no se ven atraídos por las ideas de izquierda. Pero tienen algo en común con los obreros anarquistas, comunistas y socialistas: todos son explotados de la misma manera.

Para 1944, al mando del país se encuentra el gobierno de facto de Pedro Pablo Ramírez, producto de la Revolución del ’43. Este movimiento militar, que se autodenomina de tendencia nacionalista, llega al poder con varios objetivos. Entre ellos, sus principales pilares fueron: terminar con el fraude, favorecer la aparición de un gobierno elegido por el pueblo, mantener la neutralidad sobre la Segunda Guerra Mundial, reducir la influencia extranjera sobre la política y la economía pero, sobre todo, resolver la cuestión social. Detrás de este gobierno se encuentra el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) para los que las masas obreras no pueden seguir siendo explotadas porque así pueden ser captadas por el Comunismo. Entre estos oficiales se encuentran el vicepresidente Edelmiro Julian Farrel y, quien se cree fue el ideólogo del G.O.U., Juan Domingo Perón.

El Terremoto y Eva Perón

El sábado 15 de enero 1944 un terremoto destruyó la ciudad de San juan, con un saldo de siete mil muestro y sólo un poco más del 10 por ciento de las edificaciones quedaron en pie en la capital cuyana. Perón, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión dirigió la campaña de solidaridad con la sociedad sanjuanina y, para esto, se organizaron reuniones artísticas y festivales deportivos a beneficio de los castigados por el terremoto.

María Eva Duarte estuvo en esas campañas. Nacida en 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, Eva pierde a su padre en un accidente de tránsito y su madre, sin herencia, queda sola a cargo de cinco hijos. Su infancia estuvo marcada por las privaciones y a los 15 años se muda a Buenos Aires con el sueño de ser actriz. Una vez en la ciudad se desempeñó en pequeños papeles y fue creciendo hasta convertirse en una reconocida actriz de cine y radioteatro. En enero del ’44, una semana después del terremoto de San Juan, en el Luna Park se produce otro sismo, esta vez político: Juan Domingo Perón conoce a Eva Duarte.

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