GIF: EL FORMATO ANFIBIO COMO FORMA DE ARTE

El loop eterno como péndulo hipnótico, imágenes desaturadas llenas de quietud donde adolescentes orientales giran sin parar, fotos que parecen fotos hasta que el pelo de esa mujer se mueve, o simplemente un blooper repetido hasta al hartazgo. El formato .gif fue ganando espacio en la web en los últimos años sin hacer mucho ruido. De hecho, Twitter anunció soporte para los archivos GIF animados recién a mediados de 2014 y Facebook se opone hasta hoy en día a incluirlos en su plataforma. Sin embargo, este formato anfibio entre la fotografía y el video se hizo cada vez más presente en Tumblr, Pinterest y centenares de blogs, y su nombre empezó a resonar tanto en conversaciones entre artistas como en departamentos de marketing de grandes empresas. Los GIFs son un mini vehículo para contar historias, captar emociones y comunicarlas de una manera concisa que las palabras y las imágenes por sí solas no pueden lograr.

A finales de 2012, el diccionario Oxford eligió “GIF” como la palabra del año en Estados Unidos. Es una forma de certificar su importancia cultural: ya no son solamente algo que se envía al final de un mail para quitar seriedad al asunto, sino que las personas los están utilizando como argumentos en discusiones virtuales. Según Rodrigo Alonso, Licenciado en Artes de la Universidad de Buenos Aires, especializado en arte contemporáneo y nuevos medios e integrante del comité de selección de ArteBa 2015, “el GIF es un formato muy propio de nuestro tiempo. Surge de la síntesis y la baja calidad de los inicios de la Internet y se mantiene porque ha construido con eso una estética propia”.

Teniendo esto en cuenta, un factor al que le debe la vida el GIF es la obsesión por lo retro y el permanente revisionismo cultural al que nosotros mismos nos sometemos. Rodrigo comenta: “Creo que el GIF construyó una identidad reconocible y por eso sobrevive.

También por cierto gusto nostálgico que se percibe bastante. Por ejemplo, en el Salón Nacional de Medios Alternativos de este año el Gran Premio fue para una obra realizada con proyectores de Super-8. Hay un gusto por las propiedades estéticas de ciertas tecnologías que van desapareciendo pero que los artistas rescatan sin cesar.”

Historia

El GIF (siglas de Graphic Interchange Format), formato gráfico que permite usar el algoritmo de compresión LZW, capaz de contener hasta 256 colores sin perder calidad de imagen, al igual que el cine y la fotografía o incluso todo tipo de arte, tiene un nacimiento incierto y discutido. Dos versiones son las más fundamentadas: una es la oficial, que sostiene que este formato fue desarrollado en las oficinas ochentosas de CompuServe, el primer gran servicio comercial de Internet en Estados Unidos. Como toda compañía web en los primeros años de vida de Internet, cobraba por hora, lo que hacía necesario una forma de descargar imágenes en poco tiempo para módems lentos. Así crearon el GIF87a que de a poco creció hasta tener los 256 colores, la agilidad y la fácil manipulación que tiene el GIF actual.

La segunda versión es un poco más remota y conceptual. Sostiene que la génesis del GIF moderno es la conocida ‘Sallie Gardner at a Gallop’, una serie de fotografías que constan de un caballo al galope, resultado de un experimento fotográfico de Eadweard Muybridge en junio de 1878. Muybridge intentaba estudiar el galope de los purasangre para lograr descifrar qué convertía a un caballo en ganador. Para eso, utilizó múltiples cámaras y logró registrar el movimiento del animal de una manera que el ojo humano no llegaba a retener. Aun así, solo eran fotografías, hasta que el mismo Muybrige creó el zoopraxiscopio, artefacto que situaba las imágenes en discos giratorios y cobraban vida, magia para la época, al hacerlas girar. Como ramas de un mismo tronco, según esta teoría el comienzo del GIF está emparentado al comienzo del cine, lo que puede ayudarnos a darle una definición al concepto de este formato: el alma principal del GIF es el cine, el movimiento, la acción o situación en la que interactúan o no personajes, pero nosotros, como cibernautas, le damos la utilización, manipulación y el tiempo de comprenderla de una fotografía.

Nada escapa al marketing

Recordábamos antes que en 2014 Twitter, la red social más grande del mundo peleando like a like con Facebook, sumó soporte para los archivos GIF animados. Como toda actualización de este tipo de compañías, estaba todo bien pensado: los primeros en adoptarlos fueron las agencias de publicidad en la búsqueda de tener contenido más liviano y rápido de descargar para llegar a la mayor cantidad de usuarios posible (razón parecida a la de CompuServe cuando desarrolló el primer GIF87a). Patricia Polese, periodista y comunicadora social brasilera especializada en Social Media y marketing de contenidos, sostiene que la incursión del GIF en campañas de publicidad fue muy importante y se atreve a hacer una analogía con la televisión: “Las imágenes estáticas serían la televisión en blanco y negro mientras que los GIFs animados, la televisión en color. Los GIFs aportan más información, agregan emoción y matizan las respuestas”.

Como todo contenido visual, debe ser manejado con criterio en cuanto al sentido estético, temático y, sobre todo, a la periodicidad con que se utiliza. “Es un formato nuevo para el marketing, por lo que no hay una forma determinada de utilizarlo, eso hace más interesante la originalidad que logran ciertas campañas.” Recurriendo a la creatividad del que tiene el celular en la mano más que de la conclusión a la que haya llegado el departamento de creativos, diferentes empresas le dieron diferentes modalidades: “En una reciente campaña Fiat ha logrado asociar su marca a la ‘diversión sin fin’ que ofrece el bucle de los GIFs”, comenta Polese. “A pesar de que ha tenido respuestas diversas en Twitter, no se puede negar lo rápidos que han sido en empezar a sacar provecho de la novedad.” La marca de cervezas Dogfish, en Delaware, Estados Unidos, marcó una tendencia cuando publicó varias imágenes en movimiento que juntas mostraban los procesos de preparación de sus bebidas, recurso que después copiaron un sinfín de marcas, sobre todo gastronómicas. Porque ver comida en movimiento, que se repite y se repite como péndulo hipnótico, da hambre. Y así funcionamos.

GIF como formato artístico

Ya el hecho de utilizar un GIF es under. Quizás porque se haya en desarrollado en portales que estaban lejos de ser los más recurridos y en los que no tenemos la incomodidad de que una tía nos comente un estado y le mande saludos a toda la familia. Los GIFs crecieron en las alcantarillas de Internet, en páginas que no se preocupan por a cuántos usuarios llegan, que no llaman “contenido” a su obra y que piensan mucho menos cada paso que dan. Así nacieron páginas epilépticas llenas de figuras en continuo movimiento que logran más marear que entretener. El loop eterno nos cautiva y por alguna razón fue el formato predilecto para muchos artistas de todo el mundo, creando piezas mudas con mucho o poco movimiento, pero que cada uno le fue dando su tinte original.

Jon Jacobsen (www.jon-jacobsen.com), es un joven diseñador gráfico chileno y fotógrafo autodidacta que supo llamar la atención gracias a sus autoretratos en formato gif. Fotografías intervenidas digitalmente que combinan una estética de reminiscencias al arte clásico y una animación cuidada y explosiva. “Mediante autorretratos, muestro los sentimientos que afloran de un evento, o hablo de lo inexorable del tiempo y cómo mi cuerpo cambia por dentro y por fuera”, explica Jon. “Por otro lado, fotografiando a otras personas, me gusta destacar algo en ellos que los hace diferente al resto, los enajeno y llevo sus interiores hacia el exterior.”

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