Cerati, separado de la especie

Cerati en su etapa solista (Foto: flickr.com)

Cuando terminó el show del 15 de mayo de 2010 de la gira “Fuerza Natural”, en Caracas, nadie imaginaba que sería el último que daría Gustavo Cerati. El ACV que sufrió después del espectáculo lo indujo a un coma del cual no pudo salir. Benito y Lisa, sus hijos, y la madre Lilian lo acompañaron durante los cuatro años que duró su sueño stereo.

Cerati nació el 11 de agosto de 1959 y era el hijo mayor de Juan José Cerati y Lilian Clark, pero recién en 1983 comenzaría su carrera musical. Acompañado de sus ex compañeros de la carrera Publicidad en la Universidad del Salvador, “Zeta” Bosio y “Charly” Alberti, recorrió toda América Latina y Estados Unidos con su banda Soda Stereo. Tocaron por 15 años y se despidieron a lo grande con un estadio de River repleto en el que, al final de “De Musica Ligera” inmortalizó su celebre frase “Gracias totales”.

La banda ya tenía seis discos de estudio ─como Nada Personal o Canción Animal ─ cuando en 1993, en un receso de la misma, Cerati editó su primer disco solista: Amor Amarillo. Desde el inicio de Soda Stereo se notaba la búsqueda de un sonido perfecto, y su debut en solitario no sería la excepción. “El apasionamiento que Gustavo tuvo por sus proyectos y sus ideas en la búsqueda de la excelencia es algo que se debería compartir en todas las disciplinas, no sólo las artísticas”, dijo el guitarrista Richard Coleman, quien participó de la grabación de varios discos de Soda Stereo, a la revista Rolling Stone cuando se cumplió el primer aniversario de la muerte de Cerati.

La banda anunciaría su separación en 1997, cuatro años después de Amor Amarillo. Por aquel entonces, el cantante expresó: “Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra separación. Yo mismo estoy sumergido en ese estado porque pocas cosas han sido tan importantes en mi vida como Soda Stereo”.

El “arquitecto del sonido”, como alguna vez lo definió Charly García en una nota con La Nación, lanzó su segundo disco solista, Bocanada, dos años después de la despedida de Soda Stereo, en 1999. Ese año declaró a la revista Rolling Stone: “Veo a Bocanada como una película, no porque haya un argumento sino porque manejamos los moods, los climas, de una manera fílmica”.

Después vinieron: Siempre es Hoy en 2002, Ahí Vamos en 2006 y en 2009, Fuerza Natural. Este fue su último disco y se caracterizó por un sonido folk, en el que Cerati continuó en su obsesionada búsqueda de una melodía armoniosa, agradable al oído, como recordó Emanuel Horvilleur en la Rolling Stone: “Fui testigo de una sesión con Fernando Nalé, bajista de Cerati, para Fuerza natural en la que estuvieron cuatro o cinco horas para meter una línea de bajo, para encontrar el sonido, las notas justas y el groove. Eso habla de un músico muy conectado con lo que hacía”. Además, este disco contó con la participación de su hijo Benito Cerati en la composición de letras y melodías. Esta no fue la primera vez en la que padre e hijo escribieron juntos. La primera canción fue Adiós, que formó parte de su cuarto trabajo como solista, en la que Cerati cantaba: “ Separarse de la especie por algo superior, no es soberbia es amor”, y una de las frases mas usadas por los fanáticos “Poder decir adiós es crecer”.

Gustavo Cerati vivió 55 años, tuvo dos hijos. Con su música recorrió América y Europa y cosechó innumerables premios. Grabó 18 discos en sus diferentes etapas, incluidos los “11 Episodios Sinfónicos” grabados en el Teatro Avenida, Buenos Aires en 2001. Pero sin dudas no finalizó ese 4 de septiembre de 2014 ya que como dijo otro icono del rock argentino como Carlos “el Indio” Solari, ex lider de Los Redondos: “Tu etapa solista fue sólida y aventurera y es lo que más me gusta de lo que nos has dejado. Bueno… a comenzar de nuevo en tierra incógnita”.

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