Paz en el lugar “mas feliz del mundo”… ?

Hace unos días fue la marcha del orgullo LGBT en mi país, Costa Rica. Fue el segundo desfile al que asistí y me pareció que estuvo mucho mejor organizado que en versiones anteriores; además de que creo que atinó y acertó por mucho en el objetivo original de este tipo de eventos.
Es una sensación bastante particular la que se siente ver a tanta gente reunida que quiere sentirse parte de algo aun a pesar de las presiones y la oposición de la que es blanco el colectivo LGBT, en un país como Costa Rica.

Al llegar a mi casa a eso de las 11:00 pm después de haber disfrutado de la actividad, de haber salido con buenos amigos y haber conocido gente muy especial; abrí mi Facebook para ojear si por alguna razón salimos de “colados” en alguna de las capturas de los miles de ojos electrónicos que invadieron el Paseo Colón y la Avenida Segunda. ¿Cuál fue mi sorpresa? Ver la cara ensangrentada de una persona con el titular de que fue víctima de una golpiza por ser gay. Esto me pareció increíble, como en medio siglo 21 todavía existen personas que son un caldero que regurgita de odios y destrucción. Ante tal imagen, y ya acostado en mi cama, me puse a reflexionar en el día que había pasado y en lo desafortunado que le pasó a este muchacho y sus amigos al ser víctimas de una banda de mal amansados que solo buscan causar daños a los demás.

Dejé pasar tal acción, y caí en brazos de Morfeo haciendo a un lado la mayoría de cosas que había pensado al respecto; rendido por el cansancio y la comodidad de mi cama. 
Hoy, 3 días después del evento, un periódico nacional enmarca dicho infortunio que le aconteció a este pobre muchacho, a lo que sin mucho interés procedí a leer la nota, debido a que este tipo de noticias tienden a molestarme debido al odio y al irrespeto que hacen sobre la misma. Para mi sorpresa mis ojos se deslizan entre las lineas y los detalles provistos por uno de los afectados cuando un sobrecogimiento me toma por sorpresa (no solo por la historia general, sino por un detalle aún más escalofriante)

Isaac López caminaba el domingo, a eso de las 7 de la noche, feliz de la vida con su novio portugués y tres amigos más por el barrio chino o paseo de los Estudiantes en San José, porque la marcha del orgullo gay había sido todo un éxito… hasta que una turba de cobardes comenzó a acosarlos. “Íbamos por el barrio chino, por la casa del Tornillo (antigua sede) y venía una turba de unos 15 maes chiflándonos y jugando de graciosos, pero se acercaron mucho” …

Al leer eso, mi mente se puso automáticamente a pensar y a retroceder en el tiempo. Esa fue la hora y el lugar por el que yo, mis amigos Byron y Luis veníamos caminando tomados los 3 del brazo. El escalofrío fue más grande al pensar que los que pudimos haber sido golpeados fuimos nosotros. En ese mismo momento recordé un pequeño extracto de una conversación que tuve con Luis mientras caminábamos tomados del brazo donde él me decía que nunca había sentido la mirada “incómoda” de la gente al ver tres hombres caminar del brazo en media calle. (Si lo sé, muy “poliamor”)

¡Claro! como no iba a sentir Luis que nos veían “raro” si aparte de venir del brazo, 3 maes machos alfa, masculinos… también acababan de agarrar a un grupo de 5 muchachos entre 15 tipos y les vapulearon como a una piñata solo por ser gays.

Realmente es alarmante que eso pase hoy, en el 2017. Las razones para el tipo de agresión que recibieron estos muchachos fue haber tomado la decisión de caminar de un lugar a otro. ¿Caminar? Sí, caminar. Caminar como camina cualquier persona por las calles de Costa Rica, ‘país de paz’ y el más ‘feliz del mundo’. La noticia termina explicando que los implicados terminaron en el hospital curando sus heridas (y el golpe bajo de un crimen de odio en el día del orgullo) e imponiendo la denuncia respectiva. Y pensar que los que pudimos salir con la cara despedazada o con golpes pudimos ser nosotros 3; Nosotros estuvimos en el mismo lugar, a una hora cercana (no sé si antes o después de que sucediera el evento) y por alguna buena razón Dios, el Universo, el destino, el Karma, Suerte… no lo permitió.

¡GRACIAS DIOS, UNIVERSO, DESTINO, KARMA O SUERTE!

Y yo sigo pensando en que hubiese hecho yo de haber estado en sus zapatos…

“Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga”
Victor Hugo
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