Día 14 — La noche parece bosque

Te quería escribir la canción más bonita del mundo. Me imaginé sentada en un cuarto blanco con cuadros pequeños en las paredes, frente a una ventana que me enseña una gran ciudad que no me entiende. Con sus luces destellantes que no se le acercan a lo hermoso e inexplicable de las estrellas.

Tengo un escritorio muy ordenado y limpio, es de madera y me dices que quieres escuchar la canción de la que te hablé. “No está chida, solo tengo la letra”. Dices que no importa y haces que la noche parezca bosque porque ahora estás tan cerca que lo único que veo es tu cabello enmarañado.

Tengo mucho miedo, pero no te vayas. Tarareo

Déjame irme yo primero, porque no tengo nada bajo control. Frente a tus ojos todo se me sale de las manos.

¿Por qué la noche es tan larga? Y la vida tan corta.

“No rima”

“No pares”

Me paro. De mi asiento. Y me pego a la ventana y está fría. No puedo parar de llorar y me abrazas por la espalda y también pegas la cara. “No me puedo ir ahora, porque ya te quiero mucho”

Estar enamorado es una enfermedad mental socialmente aceptada.

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