Su mantra: un tamal oaxaqueño. Menea, menea las caderas en pantalones rosas, en micro shorts, en micro nada. A media calle o a dos centímetros de tu cara te canta, te grita en cantos color granada. La neutralidad no existe bajo las víboras naranjas de su pelo. Me posa y hablamos de energía, de conexiones. Siente cómo el aire entra frío a tu nariz y sale más caliente. Hasta dónde sientes si te toco aquí, entre el codo y la muñeca. Escucha tu cuerpo hasta los dedos de los pies. Escucharte a ti mismo, quererte a ti mismo. Parce que le bonheur c’est toi, c’est ça qu’il faut comprendre.

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