13 tips para seguir igual

Este texto complementa lo que comentábamos en la entrada anterior, para continuar, ampliar y profundizar en el camino de la conexión con uno mismo.

Te van a explicar cómo tienes que hacer para mejorar algún aspecto de tu personalidad y por qué es recomendable ser de tal o cual manera frente a lo que actualmente eres. Es muy probable que te hablen de términos tipo “resiliencia”, “asertividad”, “empatía”, “procrastinación”, “liderazgo”, “neuro-(alguna palabra)”. Pueden, incluso, partir en decenas de pedacitos a tu mente y hablarte que trabajes un aspecto de ti mismo, como si de agregar memoria al disco duro se tratase: “5 técnicas para aumentar la empatía”. A estas iniciativas les decimos bienvenidos sean los esfuerzos para mejorar uno mismo, pero seguirás sin empezar a dar pasos que te conduzcan a conocer tu propio camino.

La pregunta fundamental se esconde detrás de las palabras, persiste sin ser preguntada.

En general, las coordenadas mentales desde las que se esgrimen este tipo de técnicas, son hijas de la sociedad actual en la que vivimos, y tienen que ver con entrenarte para una mejor adaptación a la vida productiva y social. En este sentido, suelen pasar por alto la reflexión crítica, consciente y profunda sobre los aspectos que recomiendan mejorar. Es sumamente infrecuente que se te aconseje embarcarte genuinamente a la búsqueda de tus deseos.

Hay un nivel en el que el paso a la acción es necesario e ineludible, dicho momento se trata de soluciones concretas. Pero hay que saber muy bien desde dónde estamos empezando. A propósito de la entrada anterior, como punto de partida que a menudo te ofrecen, trabajar la empatía para lograr mejorar la asertividad no es lo mismo que, trabajar la escucha y capacidad receptiva resultando en una mejor comunicación y percepción. Quizas, si el objetivo final es ser exitoso y poder demostrarlo mediante un elemento simbólico social (coches, vivienda, viajes, pareja, vestimenta, vida social, fotos, likes) ambas sentencias pueden parecerse bastante, aunque la segunda manera, la que yo trabajo, sigue siendo imbatible.

El primer paso para empezar a vislumbrar tu camino es el ¿para qué? Podrías anteponerlo al combo de soluciones que te ofrecen, resultando en un momento de pausa y reflexión, previo a lanzarte ciego a trabajar “componentes de tu hardware”¿Para qué quiero ser más empático? ¿Para qué quiero ser más asertivo? ¿Para qué quiero ser más resiliente? ¿Para qué quiero perder peso? ¿Para qué quiero embarcarme en tal o cual proyecto? ¿Para qué?

Aún así las cosas no resultarán tan simples. Ten precaución con los tips y pautas como soluciones, antes de tomarlos como verdad revelada. El cuestionamiento iniciado por el “para qué” abrirá paso a otras preguntas hasta que llegues, paso a paso, a la cuestión medular del “¿qué quiero?”. No conviene retroceder por la escalera saltándose peldaños.

Un abrazo

Federico

federicoarevalo.weebly.com