LUCRO

¿Con qué fin el fin al lucro?


La palabra es fea y suena como locro o como lepra o como truco o quizás como chancro. Suena mal, pero lucro es, según la definición de la RAE “ganancia o provecho que se saca de algo”. Convengamos, no es un delito.

Es, en esencia, el beneficio que se obtiene por algún negocio, por el desempeño profesional o por el trabajo ejecutado. El comerciante lucra de su negocio, así como el doctor, el profesor, el abogado, el ingeniero, lucran de su profesión y el empleado y el obrero lucran de su trabajo. También lucran los parlamentarios y los empleados públicos de sus respectivos puestos. Incluso cuando alguien cobra por un incumplimiento involuntario, cobra un lucro cesante.

Que quede claro, ninguno de los nombrados es delincuente por lucrar.

Sin lucro no hay estímulo para trabajar, para invertir, para emprender. Sin lucro no hay riqueza y cuando no hay riqueza, se reparte pobreza.

Algunas personas se han empeñado en crucificar al lucro confundiéndolo con el agiotaje, que según la definición de la RAE es “especulación abusiva hecha sobre seguro, con perjuicio de tercero”

Naturalmente que sacar partido de una condición ventajosa para obtener ganancias ilícitas es reprochable y reprobable. Pero no creemos que aquellos profesores que invirtieron todo lo que tenían para instalar un colegio particular subvencionado, hayan tenido en mente esta especulación para convertirse en millonarios de la noche a la mañana a costa de los padres de sus alumnos, sin pensar en entregar lo que ofrecían. Una educación mejor que la que recibían en las escuelas públicas. Creemos que lo hicieron porque veían las falencias de dicha educación pública y vieron en esas falencias una oportunidad de hacer algo positivo por la educación chilena.

Y por ello esperaban una justa recompensa, tanto para recuperar su inversión, como por desempeñar labores docentes y administrativas en sus colegios. Hoy son tratados como delincuentes.

Es cierto que así como hay parlamentarios que lo son solo para recibir la mal llamada dieta, sin ninguna vocación de servicio público, también hay especuladores en el tema de la educación y los hay en la salud, entre los que ofrecen servicios de lobby y en todas las actividades. Esas personas o empresas reciben, tarde o temprano, de la sociedad el trato que se merecen y terminan fracasando.

Creemos que la reforma educacional que actualmente se debate no tiene como objetivo de fondo eliminar el lucro, que es solo el pretexto, sino eliminar la libertad de los educandos, haciéndolos parte de un sistema de manipulación política que los convierta en incondicionales de un sistema, cuyo fracaso se hace evidente en todos los países en los que se ha practicado.

POR ESO, NO QUEREMOS LA REFORMA EDUCACIONAL